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A.3 - ¿Hay diferentes clases de anarquismo?

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¿Hay diferentes clases de anarquismo?[edit]

Los anarquistas, a la vez que comparten ciertas ideas claves, pueden agruparse en amplias categorías, dependiendo de los sistemas económicos que consideran más apropiados para la libertad. No obstante, citando a Rudolf Rocker:

"al igual que los fundadores del Socialismo, los anarquistas reivindican la abolición de todos los monopolios económicos y la propiedad común de la tierra y los medios de producción, cuyo usufructo debe ser disponible para todos sin distinción ... los anarquistas representan el punto de vista que la guerra contra el capitalismo tiene que ser al mismo tiempo una guerra contra todas las instituciones de poder político, ya que históricamente la explotación económica siempre ha ido de la mano de la opresión política y social. La explotación del hombre por el hombre y la dominación de unos sobre otros son inseparables, y la una condiciona la otra"


.

Dentro de este contexto hay diferencias entre los anarquistas. Las principales son entre los anarquistas individualistas y los socialistas, aunque los sistemas económicos que cada grupo desea no sean mutuamente exclusivos. De los dos, los anarquistas socialistas siempre han sido la gran mayoría, estando el anarquismo individualista limitado principalmente a los Estados Unidos. Además, los anarquistas tienen ideas diferentes sobre el sindicalismo, el pacifismo, "el estilo de vida", los derechos de los animales y muchas otras ideas, pero estas, aunque importantes, son solo diferentes aspectos del anarquismo. Mas allá de ciertas ideas claves, el movimiento anarquista (como la vida misma) está en un constante estado de cambio, discusión y raciocinio, como es de esperar en un movimiento que valora tan alto la libertad. Poniendo las cartas sobre la mesa, los autores de este tratado se sitúan firmemente en la categoría del anarquismo "social". Lo cual no significa que ignoremos ideas importantes asociadas con el anarquismo individualista, solo que pensamos que el anarquismo social es más apropiado a la sociedad moderna, que crea una base mas sólida para la libertad individual, y que refleja mejor el tipo de sociedad en la cual nos gustaría vivir.

¿Cuáles son las diferencias entre los anarquistas individualistas y los socialistas?[edit]

Al mismo tiempo que existe la tendencia de individuos en ambos campos a afirmar que las proposiciones del campo contrario nos llevarían a la creación de una forma de Estado, las diferencias entre los anarquistas socialistas y los individualistas no son tan grandes. Ambos están en contra del Estado, la autoridad y el capitalismo. Las mayores diferencias son dos.

La primera se refiere a los medios de acción aquí y ahora. Los individualistas generalmente prefieren la educación y la creación de instituciones alternativas, tales como mutualidades bancarias, uniones, comunas etc. Generalmente apoyan las huelgas y otras formas de protesta social no violenta. Son primariamente evolucionistas, no revolucionarios, y no les gusta la táctica de los anarquistas socialistas de la acción directa para crear situaciones revolucionarias. La mayoría de los anarquistas socialistas reconocen la necesidad de la educación y la creación de alternativas, pero no están de acuerdo en que esto solo basta. No creen que el capitalismo pueda ser reformado a plazos hacia la anarquía, aunque no ignoren la importancia de las reformas en la lucha social.

La segunda diferencia importante tiene que ver con la forma de economía anarquista que proponen. Los individualistas prefieren un sistema de distribución basado en el mercado y los socialistas un sistema basado en el uso. Ambos están de acuerdo que los derechos de usufructo deben reemplazar los derechos de propiedad, pero el individualista niega que ello deba incluir el producto de la labor del trabajador. Además, ellos aceptan que la gente pueda vender los medios de producción que han usado, si así lo desean. Si los medios de producción, digamos la tierra, no están en uso, son regresados a la propiedad común y están a disposición de otros para su uso. Ellos creen que este sistema, llamado mutualismo, resultará en el control de la producción por los trabajadores y el fin de la explotación y la usura capitalista.

La segunda diferencia es muy importante. El individualista teme ser forzado a unirse a una colectividad y perder de esa manera su libertad de intercambiar libremente con otros. Sin embargo, los anarquistas socialistas siempre han reconocido la necesidad de la colectivización voluntaria. Si la gente desea trabajar por su cuenta, esto no constituye un problema. Además, un colectivo existe únicamente en beneficio de los individuos que lo forman; es el medio por el cual la gente coopera para satisfacer sus necesidades comunes. Por lo tanto, todos los anarquistas recalcan la importancia del libre acuerdo como base de la sociedad anarquista. " En una comunidad libre, el colectivismo puede venir solamente a través de la presión de las circunstancias, no a través de una imposición desde arriba sino por medio de un movimiento libre y espontáneo desde abajo" [Bakunin on Anarchism p.200].

Si los individualistas desean trabajar por su cuenta y hacer comercio con otros, los anarquistas sociales no tienen reparos. No obstante, si en nombre de la libertad desean reivindicar derechos de propiedad para así explotar la labor de otros, los anarquistas socialistas rápidamente resistirían este intento de recrear el estadismo en nombre de la "libertad". Los anarquistas no respetamos la "libertad" de ser un mandamás. Como señala Luigi Galleni en "The End of Anarchism?": "No menos sofista es la tendencia de aquellos que, bajo la cómoda cubierta del anarquismo individualista, darían la bienvenida a la idea de la dominación... Los heraldos de la dominación pretenden practicar el individualismo en nombre de sus egos, sobre los egos obedientes, resignados o inertes de los demás."

Es más, para los anarquistas sociales, la idea de que los medios de producción puedan ser vendidos supone que la propiedad privada podría ser reintroducida en una sociedad anarquista. Lo cual, muy probablemente, "abre... el camino para reconstruir, bajo el título de 'defensa', todas las funciones del Estado" [ Piotr Kropotkin, Revolutionary Pamphlets, p.297].

Ben Tucker, el anarquista más influenciado por las ideas del mercado libre, también se encaró con los problemas asociados con todas las escuelas del individualismo abstracto, en particular, la aceptación de las relaciones sociales autoritarias como una expresión de "libertad". Como dijo Albert Meltzer, esto puede tener repercusiones estatistas ya que "la escuela de Benjamin Tucker, en virtud de su individualismo, aceptaba la necesidad de una policía para romper huelgas y asi garantizar la "libertad" del patrón. Esta escuela de los llamados Individualistas acepta... la necesidad de una fuerza policíaca, de ahí un gobierno, y la principal definición del anarquismo es no gobierno" [Anarchism: Arguments for and Against, p. 8].

Este problema puede ser evitado aceptando, como Proudhon (fuente de las ideas mutualistas de Tucker), la necesidad de cooperativas para gestionar los lugares de trabajo no-artesanos. Y mientras que los individualistas atacan la "usura", ignoran el problema de la acumulación de capital, que desemboca en barreras naturales a la entrada en los mercados y asi crea de nuevo la usura bajo nuevas formas (ver la Sección C.4 "?Por qué el mercado termina siendo dominado por las grandes empresas?).

Por consiguiente, un "mercado libre" en la banca, como abogaba Tucker, terminaría con el dominio de unos pocos bancos grandes, con un directo interés económico en apoyar el capitalismo más que en ser una inversión cooperativa. La única solución realista de este problema sería el asegurar la propiedad y la gestión comunal de la banca, como deseaba Proudhon originalmente.

Es este reconocimeinto de los desarrollos dentro de la economía capitalista lo que hace que los anarquistas socialistas rechacen el anarquismo individualista a favor de la comunalización y la descentralización de la producción por medio de las asociaciones libres y el trabajo en cooperativa. (Para más discusión sobre las ideas de los anarquistas individualistas, ver la Sección G - "¿El anarquismo individualista tiene algo en común con el capitalismo?")

¿Hay diferentes clases de anarquistas sociales?[edit]

Si. El anarquismo social abarca tres tendencias principales: colectivismo, comunismo y sindicalismo. Las diferencias no son muy grandes y simplemente son diferencias de estrategia. Los colectivistas y los comunistas comparten un firme compromiso con la propiedad comunitaria de los medios de producción y rechazan la idea de que estos puedan "venderse" por quienes los usan. La razón, como se dijo anteriormente, es que si esto pudiera hacerse, el capitalismo y el estadismo recobrarían un asidero en una sociedad libre.

La diferencia mayor entre los colectivistas y los comunistas es sobre la cuestión del "dinero" después de la revolución. Los anarco-comunistas consideran la abolición del dinero esencial, mientras que los anarco-colectivistas consideran el fin de la propiedad privada de los medios de producción como la clave.

La mayor parte de los anarco-colectivistas opinan que, con el tiempo, según aumenta la producción y el sentimiento comunitario se afinca, el dinero desaparecerá. Ambos estan de acuerdo en que, al final, la sociedad se regirá según la máxima "De cada uno según sus abilidades, a cada uno según sus necesidades". Simplemente no están de acuerdo en lo rápido que pueda llegar esto.

El sindicalismo es la otra forma principal del anarquismo socialista. Los anarco-sindicalistas, como otros sindicalistas, quieren crear un movimiento de uniones industriales basado en las ideas anarquistas. Por lo tanto abogan por uniones decentralizadas, federadas que utilizan la acción directa para conseguir reformas bajo el capitalismo hasta que sean lo suficientemente fuertes para derrocarlo.

Así pues, incluso bajo el capitalismo, los anarco-sindicalistas buscan crear "asociaciones libres de productores libres". Creen que esas asociaciones servirían como "escuelas prácticas del anarquismo" y toman muy en serio el consejo de Bakunin que las organizaciones obreras deben crear "no solo las ideas sino también los hechos del futuro mismo" en el período pre-revolucionario.

Los anarco-sindicalistas, al igual que todos los anarquistas, "están convencidos de que un orden económico socialista no puede ser creado por medio de decretos y estatutos de un gobierno, sino solamente por la colaboración solidaria de los trabajadores manuales e intelectuales en cada rama de la producción; es decir, a través de la toma de la gestión de todas las empresas por los productores mismos de tal forma que los grupos individuales, las plantas, y las ramas de la industria sean miembros independientes del organismo económico general y sistemáticamente emprendan la producción y distribución de los productos en el interés de la comunidad basada en mutuos acuerdos libres" [[[Rudolf Rocker]], Anarcosindicalismo p. 94].

La diferencia entre los sindicalistas y los otros anarquistas sociales es poca y solo ronda el tema de las uniones anarcosindicalistas. Los colectivistas y los comunistas creen que las organizaciones sindicales serán creadas por los trabajadores en la lucha, y por lo tanto consideran el fomento del "espíritu de revuelta" mas importante que el crear uniones sindicalistas y esperar que los trabajadores se unan a ellas. Tampoco dan tanta importancia a los puestos de trabajo, considerando que las luchas dentro de ellos son de igual importancia que otras luchas contra la jerarquía y la dominación fuera del trabajo.

Los anarquistas comunistas y los colectivistas reconocen la necesidad de unirse en organizaciones puramente anarquistas. Creen que es esencial que los anarquistas trabajen juntos como anarquistas para aclarar y diseminar sus ideas a los demás. Los sindicalistas a menudo niegan la importancia de los grupos y federaciones anarquistas, aduciendo que las uniones industriales revolucionarias se bastan en sí mismas. Los sindicalistas creen que los movimientos anarquistas y sindicales pueden fundirse en uno, pero la mayoría de los demás anarquistas no están de acuerdo. Los no-sindicalistas señalan la naturaleza reformista de las uniones y afirman que para mantener las uniones sindicalistas revolucionarias, los anarquistas tienen que trabajar dentro de ellas. La mayoría de los no-sindicalistas consideran la fusión del anarquismo con las uniones una fuente potencial de confusion que llevaría a ambos movimientos a fallar en sus respectivos campos de trabajo.

En la práctica, pocos anarco-sindicalistas rechazan totalmente la necesidad de una federación anarquista, mientras que pocos anarquistas son totalmente anti-sindicalistas. Por ejemplo, Bakunin inspiró ideas anarco-comunistas y anarco-sindicalistas, y anarco-comunistas como Kropotkin, Malatesta, Berkman y Goldman simpatizaron con el movimiento y las ideas anarco-sindicalistas.

¿Qué clases de Eco-anarquismo hay?[edit]

La importancia de las ideas anarquistas como solución a la crisis ecológica es un tema común a casi todas las formas de anarquismo actuales. Esta tendencia se remonta al importantísimo trabajo de Piotr Kropotkin cuando dice que la sociedad anarquista se basaría en la confederación de comunidades que unirían el trabajo manual y el intelectual asi como la industria y la agricultura. [ver Campos, Fabricas Y Talleres]. La idea de una economía en la cual "Lo Pequeño Es Bello" fue propuesta casi 100 años antes de que fuese adoptada por lo que se llamaría el movimiento "verde". Asimismo, en El Apoyo Mutuo Kropotkin documentó como la cooperación dentro de las especies y entre ellas y su entorno es a menudo más beneficial que la competición. La obra de Kropotkin, junto con la de William Morris, los hermanos Reclus (ambos geógrafos de fama mundial, como Kropotkin), y muchos otros sentó las bases del interés del anarquismo en los problemas ecológicos de hoy.

El motivo eco-anarquista dentro del movimiento tiene dos principales focos: La ecología social y el anarquismo "primitivista". La ecología social está asociada con las ideas y la obra de Murray Bookchin, que ha escrito sobre ecología y anarquismo desde los años 1950 y ha sido, más que nadie, la persona que ha puesto la ecología en el corazón del anarquismo.

El anarquismo "primitivista" está asociado con una gama de revistas, la mayoría basadas en los EEUU, tales como The Fifth State, que hacen hincapié en la naturaleza anti-ecológica del capitalismo y adoptan una posición francamente anti-tecnológica y anti-civilización. Generalmente son hostíles a la ecología social, la cual ven como incapaz de llegar al fondo del problema, la "sociedad industrial" moderna; y creen que el deseo de parte de la ecología social de retener ciertos tipos de tecnología resultará en el nuevo crecimiento de la "civilización" que nos destruirá a nosotros y al planeta.

La ecología social localiza las raíces de la crisis ecológica en las relaciones de dominio entre la gente. La dominación de la naturaleza es vista como un producto de la dominación dentro de la sociedad. Por ello los ecologistas sociales consideran esencial el atacar a la jerarquía, no a la civilización como tal. Además, la ecología social considera el uso de la tecnología apropiada esencial para liberar a la humanidad y al planeta. Al estar en contra de la tecnología en sí, le gente emplearía todo su tiempo trabajando, y así las estructuras jerárquicas se desarrollarían de nuevo.

Finalmente, está la "Deep Ecology" ("ecología profunda") que, debido a su naturaleza bio-céntrica, es rechazada por muchos anarquistas como anti-humana. Hay pocos anarquistas que piensan que la gente, como humanos, son la causa de la crisis ecológica, como paracen sugerir muchos ecologistas de profundidad. Por ejemplo, Murray Boochkin ha sido particularmente muy vocal en su criticismo de la ecología profunda y las ideas anti-humanas a menudo asociadas a ello. Casi todos los anarquistas sostienen que no es la gente, sino el sistema la causa del problema, y que solo la gente puede cambiarlo. La ecología profunda, en particular la organización EARTH FIRST! (EF!), ha cambiado considerablemente con el tiempo, y EF! tiene hoy día una estrecha relación con la unión sindicalista Industrial Workers Of The World (IWW). Aunque la ecología profunda no es una rama del eco-anarquismo, comparte muchas ideas y está ganando aceptación por parte de los anarquistas a medida que EF! rechaza sus ideas misantrópicas y comienza a ver que la jerarquía, no la raza humana, es la causa del problema.

¿El anarquismo es pacifista?[edit]

Aunque muchos anarquistas rechazan la violencia y proclaman el pacifismo, el movimiento no es esencialmente pacifista. Sin embargo, una línea pacifista siempre ha existido en el anarquismo, siendo Leon Tolstoi su principal exponente. No obstante, la mayoría de los anarquistas apoyan el uso de la violencia revolucionaria, ya que la fuerza física será necesaria para derrocar el poder establecido y repeler la agresión estatal. El problema de la violencia tiene relativamente poca importancia para los anarquistas, ya que no la glorifican y opinan que debe mantenerse a un mínimo. Como dijo Alexander Berkman, los que acentúan la violencia son aquellos que creen que "es igual que si nos arremangamos para trabajar y a esto lo consideramos el trabajo". Al contrario, "el aspecto bélico de la revolución es simplemente el arremangarse. El trabajo real viene después" [ABC Del Comunismo Anarquico].

No obstante, los anarquistas son anti-militaristas y se oponen a las guerras capitalistas, siendo a menudo encarcelados por sus actividades. Emma Goldman y Alexander Berkman fueron arrestados y deportados de los EEUU por organizar una Liga Anti-Conscripción en 1917. El sindicato anarcosindicalista IWW fué aplastado por una ola de represión gubernamental debido a la amenaza que su organización y su mensaje contra la guerra presentaban a las poderosas élites que estaban a favor de la guerra.

El atractivo del pacifismo para los anarquistas está claro. La violencia ES autoritaria y coercitiva, así pues su uso parece contradecir los principios anarquistas. Muchos anarquistas que no son estrictamente pacifistas están de acuerdo con los anarquistas pacifistas cuando dicen que la violencia es a menudo contraproducente, enajenando al pueblo y dándole al estado una excusa para reprimir el movimiento. Todos los anarquistas apoyan la acción directa no-violenta y la desobediencia civil, que muchas veces presentan un camino mejor hacia el cambio radical. Muchos anarquistas, como Noam Chomsky y Paul Goodman han sido figuras claves del movimiento pacifista.

Sin embargo, son raros los anarquistas puramente pacifistas. La mayoría acepta el uso de la violencia como un mal necesario y abogan por su mínimo uso. Todos están de acuerdo en que una revolución que institucionaliza la violencia simplemente volverá a crear el estado bajo una nueva forma. Ellos dicen, sin embargo, que no es autoritario el destruir la autoridad o usar la violencia para resistir a la violencia. Por lo tanto, aunque muchos anarquistas no sean pacifistas, casi todos rechazan la violencia excepto en defensa propia.

¿Qué es el Anarco-feminismo?[edit]

Aunque la oposición al estado y todas las formas de autoridad tuvieron una fuerte voz entre las primeras feministas del siglo XIX, el movimiento feminista más reciente que empezó en los 1960s fué fundado sobre la práctica anarquista. De ahí viene el término anarco-feminista, refiriéndose a las mujeres anarquistas que actúan dentro de los más amplios movimientos feministas y anarquistas para recordarles sus principios.

Anarquismo y feminismo siempre han estado estrechamente relacionados. Muchas notables feministas han sido también anarquistas, incluyendo la pionera Mary Wollstonecraft (autora de A Vindication of the Rights of Woman), la comunera Louise Michel, y esa infatigable campeona de la libertad de la mujer, Emma Goldman. Freedom, el periódico anarquista más antiguo del mundo, fué fundado por Charlotte Wilson en 1886. Además, todos los grandes pensadores anarquistas (menos Proudhon) apoyaron la igualdad de la mujer. El movimiento "Mujeres Libres" de España durante la revolución es un ejemplo clásico de mujeres anarquistas organizándose para defender sus libertades básicas y crear una sociedad basada en la igualdad de la mujer. (Ver The Free Women of Spain de Martha Ackelsberg para más detalles sobre esta importante organización).

Cathy Levine señaló que en los años 60, "grupos independientes de mujeres comenzaron ... a crear ... organizaciones similares a aquellas de los anarquistas de muchas décadas y regiones. No fué accidental tampoco."

No es un accidente porque, como han dicho eruditas feministas, las mujeres son las primera víctimas de la sociedad jerárquica, que se cree comenzó con el auge del patriarcado y las ideologías de dominación ya tarde en la era Neolítica. Marilyn French alega [en Beyond Power] que la primera estratificación social de importancia en la raza humana ocurrió cuando los hombres empezaron a dominar a las mujeres, convirtiéndose ellas en efecto en una clase social "más baja" e "inferior".

Peggy Kornegger ha llamado la atención sobre los fuertes lazos que hay entre el feminismo y el anarquismo, tanto en la teoría como en la práctica. "La perspectiva feminista radical es casi puro anarquismo," escribe ella. "La teoría básica postula que la familia nuclear es la base de todos los sistemas autoritarios. La lección que el niño aprende ... es obedecer la gran voz anónima de la autoridad. Graduarse de la niñez a la edad adulta es convertirse en un autómata total, incapaz de dudar o incluso de pensar con claridad."

Las anarco-feministas señalan que los rasgos y valores autoritarios, por ejemplo la dominación, la explotación, la agresividad, la competición, la desensibilización etc., son altamente valorados en las civilizaciones jerárquicas y son tradicionalmente calificados como "masculinos". En contraste, los rasgos y valores no autoritarios tales como la cooperación, el compartir, la compasión, la sensibilidad, el calor humano etc., son tradicionalmente vistos como "femeninos" y son así devaluados. Las eruditas feministas han rastreado este fenómeno al desarrollo de las sociedades patriarcales al comienzo de la Edad de Bronce y a la conquista de sociedades cooperativas, "orgánicas" en las que los rasgos y los valores "femeninos" prevalecían y eran respetados. Después de estas conquistas, tales valores llegaron a ser vistos como "inferiores", especialmente por los hombres, ya que los hombres estaban encargados de la dominación y la explotación bajo la patriarquía. (Ver por ejemplo Riane Eisler, The Chalice and the Blade; Elise Boulding, The Underside of History). De ahí que las anarco-feministas se hayan referido a la creación de una sociedad anarquista, no-autoritaria, basada en la cooperación, el compartir, el apoyo mutuo, etc., como la "feminización de la sociedad."

Las anarco-feministas han notado que "feminizar" la sociedad no puede ser logrado sin la democracia directa ni la decentralización. Esto se debe a que los valores y tradiciones patriarcal-autoritarios que desean derrocar estan encarnados y son reproducidos en las jerarquías. Así pues el feminismo supone decentralización, que a su vez supone democracia directa. Muchas feministas así lo han reconocido, según se refleja en sus experimentos con formas colectivas de organizaciones feministas que eliminan la estructura jerárquica y las formas competitivas de tomar decisiones. Algunas feministas han dicho incluso que las organizaciones de democracia directa son específicamente formas políticas femeninas [ver e.g. Nancy Hartsock, "Feminist Theory and the Development of Revolutionary Strategy" en la obra de Zeila Eisenstein, ed., Capitalist Patriarchy and the Case for Socialist Feminism, pp 56-77]. Al igual que todos los anarquistas, los anarco-feministas reconocen que la auto-liberación es la llave para la igualdad de la mujer y por consiguiente, para la libertad.

El anarco-feminismo trata de mantener al feminismo fuera de la influencia de y la dominación por ideologías autoritarias tanto de la derecha como de la izquierda. Propone la acción directa y la autosuficiencia en lugar de campañas reformistas de masas favorecidas por el movimiento feminista "oficial", con su creación de organizaciones jerárquicas y centralizadas y su ilusión de que el que haya más jefas, políticas y soldados mujeres es un paso hacia la "igualdad". Las anarco-feministas señalarían que la llamada "ciencia empresarial" que las mujeres tienen que estudiar para llegar a ser gerentes en las empresas capitalistas es principalmente un conjunto de técnicas para controlar y explotar a los trabajadores en las jerarquías corporativas, mientras que "feminizar" la sociedad requiere la eliminación de la esclavitud asalariada capitalista y la dominación por la directiva en su totalidad. Las anarco-feministas se dan cuenta de que el aprender a ser una buena explotadora no es un paso hacia la igualdad.

Las anarco-feministas tienen mucho que contribuir a nuestro entendimiento de los orígenes de la crisis ecológica en los valores autoritarios de la civilización jerárquica. Por ejemplo, un número de eruditas feministas han discutido que la dominación de la naturaleza ocurrió paralela a la dominación de la mujer, que ha sido identificada con la naturaleza a través de la historia (ver e.g. Carline Merchant, The Death of Nature, 1980). Las mujeres y la naturaleza son ambas las víctimas de la obsesión por el control que caracteriza la personalidad autoritaria. Por eso un número creciente de ecologistas radicales y feministas van reconociendo que las jerarqu÷as tienen que ser desmanteladas para lograr sus fines respectivos.

¿Qué es el anarquismo cultural?[edit]

Para nuestros propósitos, definiremos el anarquismo cultural como la promoción de los valores anti-autoritarios a través de aquellos aspectos de la sociedad tradicionalmente encasillados dentro de la esfera de la "cultura" más que en la "economía" o la "política" --por ejemplo, por medio del arte, la música, el teatro, la literatura, la educación, las prácticas de crianza, la moral sexual, la tecnología, entre otros.

Las expresiones culturales son anarquistas en la medida en que deliberadamente atacan, debilitan o subvierten la tendencia de la mayor parte de las formas culturales tradicionales que promueven valores y actitudes autoritarios, particularmente la dominación y la explotación. Así, una novela que retrata los males del militarismo puede ser considerada una expresión de anarquismo cultural si va más allá del modelo de "la guerra es mala" y permite al lector notar cómo el militarismo se relaciona con las instituciones autoritarias (e.g. capitalismo y estatismo) o métodos de condicionamiento autoritario (e.g. la formación en la familia patriarcal tradicional). O, como John Clark lo manifiesta, el anarquismo cultural implica "el desarrollo de las artes, los medios y otras formas simbólicas que exponen varios aspectos del sistema de dominación y las contrastan con un sistema de valores basado en la libertad y la comunidad." Esta "lucha cultural" sería parte de una lucha general "para combatir el poder ideológico y material de todas las clases dominantes, incluso económico, político, racial, religioso o sexual, con una práctica pluridimensional de liberación." En otras palabras, una "concepción expandida del análisis de clase" y "una práctica extendida de la lucha de clases" que incluye, sin limitarse, "acciones económicas como huelgas, boicots, acciones laborales, ocupación, organizaciones de grupos acción directa y federaciones de grupos de obreros libertarios y el desarrollo de asambleas de obreros, colectivos y cooperativas." y "actividad política como la "interferencia activa en la implementación de políticas gubernamentales de represión", la "no-complicidad y la resistencia a la regimentación y burocratización de la sociedad" y la "participación en la toma de decisiones y en el control local." (The Anarchist Moment, p. 31)

El anarquismo cultural es importante --es más, esencial-- porque los valores autoritarios se enmarcan en un completo sistema de dominación con muchos aspectos aparte del político y el económico. Luego, esos valores no pueden ser erradicados ni siquiera por una revolución económica-política si ésta no va acompañada de cambios psicológicos profundos en la mayoría de la población. Para la aquiesencia de masas en el sistema actual se arraiga en la estructura psíquica del ser humano (su "estructura de personalidad", en el término de Wilhelm Reich), lo cual se produce mediante diversas formas de condicionamiento y socialización que han desarrollado con la civilización patriarcal-autoritaria durante los últimos cinco o seis siglos.

En otras palabras, aunque el capitalismo y el estado fuesen abolidos el día de mañana, las personas pronto crearían nuevas formas de autoridad en su lugar. Ya que la autoridad --un líder fuerte, una línea de mando, alguien que de órdenes y lo libere a uno de la responsabilidad de pensar por sí mismo-- es aquello con lo que la personalidad sumisa/autoritaria se siente más a gusto. Infelizmente, la mayoría de los seres humanos temen a la verdadera libertad y no saben qué hacer con ella --como lo prueba la larga lista de revoluciones y movimientos de liberación fallidos en los que los ideales revolucionarios de libertad, democracia e igualdad son traicionados y nuevas jerarquías y clases gobernantes se erigen con rapidez. Estos fracasos generalmente se atribuyen a las maquinaciones de políticos reaccionarios y capitalistas, y a la perfidia de líderes revolucionarios; pero los políticos reaccionarios sólo atraen seguidores porque encuentran en la estructura de personalidad de las personas corrientes un terreno favorable para el crecimiento de sus ideales autoritarios.

Por lo tanto, previo a una revolución anarquista se requiere un período de concientización para que gradualmente la gente reconozca en sí misma la presencia de rasgos sumisos/autoritarios, vea cómo dichos rasgos se reproducen en el condicionamiento y comprenda cómo pueden mitigarse o eliminarse a través de nuevas formas de cultura, particularmente nuevos métodos pedagógicos y de crianza. Exploraremos este tema con mayor profundidad en las secciones B.1.5 (¿Cómo se crearon las bases psicológicas de masas para la civilización autoritaria?), J.6 (¿Qué métodos de crianza promueven los anarquistas?) y J.5.13 (¿Qué son las Escuelas Modernas?).

Las ideas anarco-culturales son compartidas por casi todas las escuelas de pensamiento anarquista y la concientización es considerada parte esencial del movimiento anarquista. Para los anarquistas es importante "construir el nuevo mundo en el cascarón del antiguo" en cada aspecto de nuestras vidas, y crear una cultura anarquista es parte de dicha actividad. Pocos anarquistas, empero, consideran que la concientización basta por sí sola, por lo cual combinan actividades culturales anarquistas con la organización, con el uso de la acción directa y la construcción de alternativas libertarianas en la sociedad capitalista. El movimiento anarquista es de los que combinan la actividad autónoma práctica con el trabajo cultural, habiendo entre ambas tareas una retroalimentación positiva.

¿Hay anarquistas religiosos?[edit]

Sí, los hay. Mientras la mayoría de los anarquistas se han opuesto a la religión y a la idea de Dios como anti-humana y una justificación de la autoridad y la esclavitud terrenales, unos pocos creyentes han llevado sus ideas a conclusiones anarquistas. Como todo anarquista, estos anarquistas religiosos han combinado su oposición al estado con una posición crítica hacia la libertad privada y la inequidad. En otras palabras, el anarquismo no es necesariamente ateo. Es más, de acuerdo con Jacques Ellul, "el pensamiento bíblico conduce directamente al anarquismo, y es ésa la única posición 'política antipolítica' según los pensadores cristianos". (citado por Peter Marshall en Demanding the Impossible, p. 75)

Existen varios tipos de anarquismo inspirados en ideas religiosas. Como nota Peter Marshall, "la primera impresión clara de una sensibilidad anarquista puede hallarse en el taoísmo de la antigua China del siglo VI a.C." y "el budismo, particularmente en su forma zen, [...] posee [...] un fuerte espíritu libertario." (op. cit., p. 53 y p. 65) Algunos, como el activista anti-globalización Starhawk, combinan sus ideas anarquistas con influencias paganas y espiritistas. No obstante, el anarquismo religioso usualmente toma la forma de Anarquismo Cristiano, en el cual nos concentraremos aquí.

Los Anarquistas Cristianos se toman en serio las palabras de Jesús a sus discípulos: "los reyes y los gobernadores dominan a los hombres; no dejéis que haya uno de ellos entre ustedes". De igual modo, la afirmación de Pablo de que "no hay más autoridad que Dios" lleva a la evidente conclusión de la negación de una autoridad estatal en la sociedad. Así, para un verdadero cristiano, el estado usurpa la autoridad de Dios y corresponde a cada cual gobernarse a sí mismo y descubrir que (usando el título de la famosa obra de Tolstoi) El Reino de Dios está en vosotros.

De igual manera, la pobreza voluntaria de Jesús, sus comentarios acerca de los efectos pervertidores de la riqueza y la idea bíblica de que el mundo fue creado para el provecho común de la humanidad han sido empleados como la base de una crítica socialista a la propiedad privada y el capitalismo. Es más, la iglesia primitiva cristiana (que puede ser considerada un movimiento de liberación de esclavos, aunque más tarde sería co-optado dentro de una religión de estado) se basaba en la compartición comunitaria de los bienes, tema que ha seguido apareciendo en los movimientos cristianos radicales inspirados, sin duda, en comentarios como "todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno." y "la multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma; nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre ellos." (Hechos, 2:44,45; 4:32)

No es sorprendente que la Biblia haya sido utilizada para expresar las aspiraciones libertarias de los oprimidos, las que, posteriormente, habrían tomado la forma del anarquismo o de la terminología marxista. Como lo nota Bookchin en su discusión sobre la contribución del cristianismo al "legado de la libertad", "al levantar inconformismo, conventículos heréticos y cuestionamiento de la autoridad sobre la persona y la fe, el cristianismo creó no solamente un papado centralizado y autoritario, sino también su antítesis: un cuasi anarquismo religioso." De este modo, "el mensaje mixto del cristianismo puede ser agrupado bajo dos grandes y altamente conflictivos sistemas de creencia. Por un lado, una visión radical, activista, comunitarista y libertaria de la vida cristiana [... y] por el otro, una visión conservadora, estática, no terrenal y jerárquizante" (The Ecology of Freedom, p. 266 y pp. 274-5)

Así, los comentarios igualitaristas del clérigo John Ball (citados por Peter Marshall (op. cit., p. 89) durante la Revuelta Campesina de 1381 en Inglaterra:

Cuando Adán hurgó y Eva giró,
¿Quién fue un señor?

La historia del anarquismo cristiano incluye la Herejía del Libre Espíritu en la Edad Media , numerosas revueltas campesinas y el Anabaptismo en el siglo XVI . La tradición libertariana dentro de la cristianidad resurgió en el siglo XVIII en los escritos de William Blake y el norteamericano Adam Ballou llegó a conclusiones anarquistas en su Socialismo Cristiano Práctico de 1854. No obstante, el anarquismo cristiano se transformó en una rama definida del movimiento anarquista con el trabajo del famoso escritor ruso León Tolstoi.

Tolstoi se tomó en serio el mensaje bíblico y llegó a pensar que un verdadero cristiano debía oponerse al estado. De esta lectura de la Biblia, Tolstoi sacó conclusiones anarquistas:

[...] gobierno significa fuerza, y usar la fuerza significa hacer a quien cuya fuerza es empleada, aquello que no le agrada y que a quien emplea la fuerza de seguro no le gustaría hacérselo a él mismo. En consecuencia, gobernar significa hacer a otros lo que no nos gustaría que nos hiciesen, lo cual es obrar mal.



De tal modo, un cristiano debe astenerse de gobernar a otros. Desde esta posición anti-estatista, él naturalmente defendió una sociedad auto-organizada desde abajo:

¿Por qué creer que la gente no oficial es incapaz de manejar sola sus propias vidas, así como los agentes del Gobierno pueden manejarla no para sí mismo sino para otros?



Esto significó que "la gente sólo puede ser liberada de la esclavitud a través de la abolición de los Gobiernos." (op. cit., p. 49) Tolstoi enfatizaba la no-violencia contra la opresión, viendo la transformación espiritual de los individuos como la clave para crear una sociedad anarquista. Como arguye Max Nettlau, la "gran verdad remarcada por Tolstoi es que el reconocimiento del poder del bien, de la generosidad, de la solidaridad -y de todo lo que se llama amor- está en nuestro interior, y que puede y debe ser despertada, desarrollada y ejercitada en nuestro propio comportamiento." (A Short History of Anarchism, pp. 251-2) No es una sorpresa que Tolstoi haya pensado que "los anarquistas tienen toda la razón [...] En lo único que se equivocan es en creer que la anarquía puede ser instituida por medio de la revolución." (citado por Peter Marshall, op. cit., p. 375)

Como todo anarquista, Tolstoi fue crítico con la propiedad privada y el capitalismo. Él sentía una gran admiracion y fue fuertemente influido por Proudhon, cuya frase "la propiedad es un robo" la considera "una verdad absoluta" que "sobreviviría tanto como la humanidad". (citado por Jack Hayward en After the French Revolution, p. 213) Como Henry George (cuyas ideas, al igual que las de Proudhon, tuvieron un enorme impacto en él), se opuso a la propiedad privada de la tierra, aduciendo que "si no fuese por la protección de los bienes raíces, y el consecuente aumento de su precio, la gente no estaría hacinada en espacios tan pequeños, sino que podría ocupar toda la tierra libre que aún queda en el mundo." Además, "en esta lucha [por la propiedad de la tierra] los que obtienen ventaja no son los trabajadores de la tierra, sino aquellos que participan de la violencia del gobierno." Así Tolstoi reconoce que los derechos de propiedad de cualquier cosa, más allá de requerir la violencia del estado para su protección como posesión, es "siempre protegida por la costumbre, la opinión pública, por sentimientos de justicia y reciprocidad, y no necesitan la protección de la violencia." (The Slavery of Our Times, p. 47) Más adelante afirma:

Decenas de miles de acres de tierras forsetales pertenecientes a un propietario --mientras que miles de pobladores colindantes no tienen gasolina-- necesitan la protección de la violencia. Lo mismo sucede con las industrias y trabajos en que varias generaciones de obreros han sido y siguen siendo engañados. La situación es peor con los cientos de fanegas de grano, pertenecientes a un solo dueño, quien los ha mantenido a raya vendiéndoles al triple del precio en período de hambruna.



Como otros anarquistas, Tolstoi reconoce que bajo el capitalismo, las condiciones económicas "compelen [al trabajador] a hacerse esclavos temporales o perpetuos de un capitalista" y que así "es forzado a vender su libertad." Esto se aplica tanto a trabajadores rurales como urbanos, ya que "los esclavos de nuestro tiempo no son sólo quienes laboran en la industria y el taller, quienes deben venderse por completo al poder de la fábrica y los dueños de las fundiciones para subsistir, sino que casi todos los trabajadores agrícolas son esclavos que trabajan sin cesar para hacer cultivar maíz ajeno en tierra ajena." Tal sistema sólo puede ser mantenido gracias a la violencia, ya que "primeramente, el fruto del trabajo es arrebatado de las manos de los trabajadores, siendo ahí donde entra la ley, y esos bienes que han sido quitados a los obreros --de forma injusta y violenta-- son declarados propiedad absoluta de quienes los han tomado." (op. cit., p. 34, p. 31 y p. 38)

Tolstoi sostuvo que el capitalismo arruinaba a las personas moral y físicamente, y que los capitalistas eran "traficantes de esclavos". Él consideraba que era imposible que un verdadero cristiano sea capitalista porque un "industrial es un hombre cuyas utilidades las obtiene exprimiendo valor de los obreros, y cuya sola ocupación se basa en el trabajo forzado y artificial" y, por lo tanto, "antes debe dejar de arruinar vidas humanas en beneficio propio." (The Kingdom Of God is Within You, p. 338 and p. 339) No es una sorpresa que Tolstoi afirmase que las cooperativas eran la "la única actividad social en la que puede participar una persona moral y comprometida que no quiere tomar partido por la violencia" [citado por Peter Marshall en op. cit., p. 378]

Entonces, para Tolstoi, "los impuestos, o la propiedad de la tierra, de los bienes de uso o de los medios de producción" generan "la esclavitud de nuestro tiempo." Sin embargo, desechó el estado socialista como solución al problema social dado que el poder político crearía una nueva forma de esclavitud sobre las ruinas de la anterior. Esto, porque "la causa fundamental de la esclavitud es la legislación: el hecho de que haya gente que tenga el poder de hacer las leyes." Esto implica una "violencia organizada usada por quienes detentan el poder, para coaccionar a los demás a obedecer las leyes que ellos (los poderosos) han dictado --en otras palabras, para que hagan su voluntad." La entrega del estado al ámbito económico simplemente significaría que "habrá gente a quienes se les otorgará el poder para regular todas esas materias. Unos deciden estos asuntos, el resto obedece." [Tolstoi, op. cit., p. 40, p. 41, p. 43 y p. 25] Profetizó con éxito que "lo único que sucederá" con el triunfo del marxismo sería "que el despotismo será transmitido. Hoy los capitalistas gobiernan, pero después gobernarán los directores de la clase obrera." [citado por Marshall en op. cit., p. 379]

Desde su oposición a la violencia, Tolstoi rechazaba la propiedad privada y la capitalista, y exhortaba a tácticas pacifistas para acabar con la violencia en la sociedad y crear una sociedad justa. Para Tolstoi, el gobierno sólo podía ser destruido negándose en masa a obedecer, no participando de la violencia gubernamental y denunciando el fraude del estatismo al mundo. Rechazaba la idea de que la fuerza debía ser usada para resistir o terminar con la fuerza del estado. En las palabras de Nettlau, "afirmó [...] la resistencia al mal; y a una de las formas de resistencia -por la fuerza activa-, añadió otra: la resistencia por medio de la desobediencia, la fuerza pasiva." [op. cit., p. 251] En sus ideas de una sociedad libre, Tolstoi fue claramene influido por la vida rural en Rusia y apuntó a una sociedad basada en el trabajo campesino de la tierra comunal, el artesanado y las cooperativas a menor escala. Rechazaba la industrialización como el producto de la violencia estatal, argumentando que "la división del trabajo tal como hoy existe [...] sería imposible en una sociedad libre." (Tolstoi, op. cit., p. 26)

Las ideas de Tolstoi influyeron fuertemente en Gandhi, quien instó a sus compatriotas a usar la resistencia no violenta para expulsar a los británicos de la India. Es más, la visión de Gandhi de una India libre como una federación de comunas campesinas es similar a la visión anarquista de Tolstoi de una sociedad libre (aunque debemos recalcar que Gandhi no era anarquista). El Grupo Católico Obrero en los Estados Unidos también recibió una fuerte influencia de Tolstoi (y Proudhon), ya que Dorothy Day, quien lo fundó en 1933, fue una leal anarquista y pacifista cristiana. La influencia de Tolstoi y el anarquismo religioso en general puede hallarse también en los movimientos de la Teología de la Liberación en América Latina, donde se combinan ideas cristianas con activismo social entre las clases trabajadoras y los campesinos (aunque cabe señalar que la Teología de la Liberación se inspira más generalmente en las ideas de socialismo estatal que en las anarquistas).

Entonces existe una tradición minoritaria dentro del anarquismo que saca conclusiones anarquistas de la religión. No obstante, como notamos en la sección A.2.20, la mayoría de los anarquistas está en desacuerdo, aduciendo que el anarquismo implica ateísmo y que no es coincidencia que el pensamiento bíblico haya sido históricamente asociado a la jerarquía y la defensa de gobernantes terrenales. Así la gran mayoría de los anarquistas han sido y son ateos, ya que "rendir culto y reverencia a cualquier ser, natural o sobrenatural, siempre será una forma de auto-sumisión y servidumbre que dará paso a la dominación social. Como [Bookchin] escribe: "en el momento en que los seres humanos se pongan de rodillas ante algo que sea 'mayor' que ellos, la jerarquía habrá triunfado sobre la libertad." [Brian Morris, Ecology and Anarchism, p. 137] Esto quiere decir que la mayoría de los anarquistas concuerdan con Bakunin en que si Dios existiese habría que destruirlo por la libertad y la dignidad del ser humano. En vista de lo que dice la Biblia, pocos anarquistas creen que pueda ser usado para justificar las ideas libertarias antes que para apoyar las autoritarias, y no se sorprenden de que el lado jerárquico del cristianismo haya predominado en su larga (y generalmente opresiva) historia.

Los anarquistas ateos apuntan al hecho que en la Biblia es notable la defensa de toda clase de abusos. ¿Cómo logra una anarquista cristiano conciliar esto? ¿Se es primero cristiano, o socialista? ¿Igualdad o apego a las Escrituras? Para un creyente, parece no haber opción. Si la Biblia es la palabra de Dios, ¿cómo puede un anarquista apoyar ciertas posiciones extremistas mientras afirma creer en Dios, su autoridad y sus leyes?

Por ejemplo, ninguna nación capitalista implementaría la ley de no trabajar durante el Sabat que aparece en la Biblia. La mayoría de los jefes cristianos se muestran felices de obligar a sus correligionarios a trabajar el séptimo día a pesar de la pena bíblica de lapidación ("Durante seis días se trabajará, pero el séptimo día será para ustedes una cosa sagrada, un día de descanso solemne en honor del Señor. El que trabaje ese día será castigado con la muerte." Éxodo 35:2) ¿Defendería un anarquista un castigo así por infringir la ley de Dios? De igual modo, una nación que permitiese que una mujer muera apedreada por no ser virgen en su noche de bodas podría ser perfectamente considerada mala. No obstante, dicho destino le depara el "buen libro" (Deuteronomio 22:13-21). ¿Consideraría un anarquista cristiano el sexo premarital por parte de una mujer como un crimen capital? O, de igual modo, ¿debiese "un hijo indócil y rebelde, que desobedece a su padre y a su madre" sufrir el mismo destino de que "todos los hombres de su ciudad lo matarán [maten] a pedradas"? (Deuteronomio 21:18-21) Y qué hay del trato a la mujer en la Biblia: "Casadas, estad sujetas a vuestros maridos [...]" (Colosenses 3:18) A ellas también se les ordena que "[...] callen en las congregaciones [...]" (Corintios I 14:34-35). La ley machista se establece explícitamente: "Mas quiero que sepáis, que Cristo es la cabeza de todo varón; y el varón es la cabeza de la mujer; y Dios la cabeza de Cristo." (Corintios I 11:3)

Claramente, un anarquista cristiano debiese ser tan selectivo como los creyentes no-anarquistas cuando se trata de aplicar las enseñanzas de la Biblia. Los ricos rara vez proclaman la necesidad de pobreza (al menos para ellos mismos), y parecen felices de olvidar (como las iglesias) la dificultad de que aparentemente un rico pueda entrar al cielo, por ejemplo. Parecen felices de ignorar la admonición de Jesús de que "Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da lo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme." (Mateo 19:21) Los seguidores del derecho cristiano no aplican esto a sus líderes políticos, o, para el caso, los espirituales. Pocos aplican la máxima de "Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames." (Lucas 6:30, repetido por Mateo 5:42) Tampoco "las cosas les eran comunes" como se usaba entre los primeros cristianos. (Hechos 4:32) Luego, si los anarquistas cristianos consideran a los creyentes no anarquistas ignorantes de las enseñanzas bíblicas, lo mismo se puede decir de aquéllos.

Además, la idea de que el cristianismo es esencialmente anarquista difícilmente puede conciliarse con su historia. La Biblia ha sido utilizada para defender injusticias más que para combatirlas. En los países en que las Iglesias ejercen un poder político de facto, como en Irlanda, ciertas regiones de América del Sur, en la España del siglo XIX y comienzos del XX, entre otros, los anarquistas suelen ser profundamente anticlericales porque la Iglesia tiene el poder de suprimir la disidencia y la lucha de clases. Así, el real papel de la Iglesia contradice el supuesto de que la Biblia es un texto anarquista.

Por otro lado, la mayor parte de los anarquistas sociales considera que el pacifismo tolstoyano es dogmático y extremista, y justifica (a veces) el empleo de la violencia para evitar males mayores. No obstante, la mayoría de los anarquistas concordarían con los tolstoyanos en la necesidad de la transformación valórica individual como un aspecto clave en la creación de una sociedad anarquista, y en la importancia de la no-violencia como una estrategia general (aunque debemos recalcar que pocos anarquistas rechazan por completo el uso de la violencia auto-defensiva, cuando no existe otra alternativa).

¿Qué es el "anarquismo sin adjetivos"?[edit]

¿Qué es el Anarco-primitivismo?[edit]

Categoría:A - ¿Qué es el anarquismo?