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H.0 - Introducción

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El movimiento socialista ha estado continuamente dividido, con varias tendencias y movimientos diferentes. Dos de las principales tendencias son el socialismo de estado (Marxismo, Leninismo, Maoismo, etc.) y el socialismo libertario (anarquismo en todas sus formas). El conflico y el desacuerdo entre anarquistas y Marxistas es legendario. Como apuntó Benjamin Tucker:

“Es curioso el hecho de que 2 extremos del movimiento socialista (...) aunque unidos (...) por la demanda común de que el trabajo debería ser puesto en posesión de cada uno, están diametralmente opuestos cada uno en sus principios fundamentales de acción social y sus metodos para intentar alcanzar sus fines siendo su común enemigo la sociedad existente. Ellos (marxistas y anarquistas) se basan en dos principios cuyo conflicto a lo largo de la historia es casi equivalente a la historia del mundo desde que el hombre es hombre”



“Los dos principios a los que nos referimos son AUTORIDAD y LIBERTAD, y son también los nombres de dos escuelas del socialismo que piensan cual entera e incondicionalmente representa una (autoridad o libertad) a la otra (escuela), siendo, respectivamente, socialismo de estado y anarquismo. Quienquiera que sepa que quieren estas dos escuelas y como proponen llegar a ello comprenderá el movimiento socialista. Se ha dicho que no hay termino medio entre Roma y la Razón, asi que quizá no haya medio camino entre el Socialismo de Estado y el anarquismo”



Añadiendo a esta división entre formas de socialismo libertarias y autoritarias, hay otra división entre los lados reformista y revolucionario de estas dos tendencias. “El termino 'Anarquista'” escribe Murray Bookchin, “es una palabra genérica como el término 'socialista', y hay probablemente tantos tipos diferentes de anarquistas como de socialistas. En ambos casos, el espectro alcanza desde sujetos cuya visión deriva de una extensión del liberalismo (los 'anarquistas individualistas', los social-demócratas) hasta comunistas revolucionarios (los anarco-comunistas, los marxistas revolucionarios, leninistas y trotskistas).” (Post-Scarcity Anarchism, p.214)

En esta sección de la FAQ nos concentraremos entre el conflicto entre las alas revolucionarias de ambos movimientos. Aquí discutiremos porqué los anarco-comunistas, anarco-sindicalistas y otros anarquistas revolucionarios rechazan las teorías marxistas, particularmente las ideas revolucionarias de leninistas y trotskistas. Nos concentaremos casi completamente en los trabajos de Marx, Lenin y Trotsky al igual que en la Revolución Rusa. Esto es porque muchos marxistas rechazan la china, cubana y otras revoluciones como infectadas por el estalinismo. En contraste, hay un acuerdo general en los círculos marxistas de que la revolución rusa fue la verdadera revolución socialista y que las ideas de Lenin (incluso normalmente Trotsky) siguieron los pasos de Marx. Lo que decimos contra Marx y Lenin es también aplicable incluso a sus más controvertidos seguidores, por consiguiente los ignoraremos. Descartamos cualquier sugerencia de que el régimen estalinista era remotamente socialista. Desafortunadamente muchos revolucionarios serios consideran el régimen de Lenin como un ejemplo valido de una revolución socialista válida.

Como apuntamos, las dos principales corrientes del movimiento socialista, anarquismo y marxismo, han estado siempre en conflicto. Mientras, con el éxito aparente de la revolución rusa, el movimiento anarquista fue eclipsado por su tocayo socialista autoritario en muchos países, esta situación ha estado cambiando. En los últimos años el anarquismo ha visto un reavivamiento de como más y más gente reconoce la naturaleza fundamentalmente anti-socialista de el “experimento” ruso y las políticas que lo inspiraron. Con esta re-evaluación del socialismo y la Unión Soviética, más y más gente están rechazando el marxismo y abrazando al socialismo libertario. Como se pudo ver desde la cobertura de la prensa de eventos tales como los disturbios anti-impuestos en el Reino Unido que comenzaron en la década de los 90, las manifestaciones anticapitalistas en 1999 del J8 y el N30, el anarquismo se ha convertido en sinónimo de anti-capitalismo.

Huelga decir que, las auto proclamadas “vanguardias del proletariado” llegaron a estar preocupadas y rápidamente escribieron condencesdientes artículos como “Anarquismo” (sin entenderlo realmente ni sus argumentos contra el marxismo). Estos artículos son normalmente un revoltijo de mentiras, ataques personales irrelevantes, distorisiones de la posición anarquista y la ridícula suposición de que los anarquistas son anarquistas porque ninguno se ha molestado en explicarnos que es el marxismo y qué opina sobre ello. Nosotr@s no vamos a tener en nuestro punto de mira el repetir tales análisis “científicos” en nuestra FAQ, asi que nos concentraremos en la política y la historia. Por esa via indicaremos que los anarquistas somos anarquistas porque entendemos el marxismo y lo rechazamos como incapaz para llegar a una sociedad socialista.

Es desafortunadamente común para muchos marxistas, particularmente los lenininistas o influenciados por ellos, el concentrarse en personalidades y no en políticas cuando discuten de ideas anarquistas. Albert Meltzer lo plasmó bien cuando argumentó que es “muy dificil para los marxistas-leninistas el hacer una crítica objetiva del anarquismo, siendo así, porque es muy natural que socaven todas sus suposiciones básicas al Marxismo. Si el marxismo ciertamente puede mantener la filosofía básica de la clase trabajadora, y el proletario no puede endeudar su emancipación a nadie pero sí a sí mismo, es dificil volver sobre ello y decir que la clase trabajadora no está todavía preparada para prescindir sin una autoridad puesta encima suya. Los marxistas por consiguiente, normalmente se abstienen de la crítica al anarquismo, mostrando su autoritarismo centrandose no en la crítica del propio anarquismo, sino atacando a los anarquistas”

Incluso tomado en valor nominal, tu tendrías que ser estúpido para asumir que la misoginia (odio hacia las mujeres) de Proudhon o el racismo de Bakunin tenían el peso o la carga equivalente con el comportamiento de Lenin y los bolcheviques (por ejemplo, la creación de un partido dictatorial, la represión de las huelgas, del libre discurso, y de la organización independiente de la clase obrera, la creación de una fuerza de policía secreta, el ataque a kronstadt, la detracción de los Makhnovistas, la violenta represión del movimiento anarquista ruso, etc) en la línea de las actividades desdeñables. Parece extraño que la intolerancia y el fanatismo es igual, o incluso más importante evaluando una teoría política que su práctica durante la revolución.

Además, como técnica/estrategia es finalmente deshonesta y falsa. Mirando a Proudhon, por ejemplo, sus arrebatos antisemitas no quedaron plasmados en su obra ni en sus ideas de ninguna forma, como Robert Graham apunta “una lectura de La idea general de la Revolución mostrará, que las formas antisemitas no forman parte del programa revolucionario de Proudhon” (“Introducción”, Idea General de la Revolución, p. XXVI). Similarmente, el racismo de Bakunin es un aciago aspecto de su vida, un aspecto que es finalmente irrelevante para la argumentación de las bases de sus ideas y principios. Además, Bakunin y sus asociados rechazaban totalmente el sexismo de Proudhon y argumentaron la igualdad total entre sexos. ¿Por qué la mención de estos aspectos en el conjunto de sus ideas? Son irrelevantes para evaluar el anarquismo como una teoría política viable. Hacer esto es deshonesto connotando de sexista y racista al anarquismo cuando no lo es.

Si nosotros observamos el apoyo de Kropotkin a los Aliados en la 1ª Guerra Mundial descubriremos una extraña hipocresía por parte de los marxistas intentando así distorsionar la historia. ¿Por qué hipocresía? Simplemente porque Marx y Engels apoyaron a los prusianos durante la guerra Franco-Prusiana (en contraste, Bakunin intentó impulsar el alzamiento popular y la revolución social para detener la guerra). Como Marx escribió a Engels el 20 de Julio de 1870:

“Los franceses necesitan ser vencidos. Si los prusianos vencen, la centralización del poder del estado será util para la centralización de la clase obrera. Además, la ascendencia alemana transferirá el centro de gravedad del movimiento obrero desde Francia a Alemania...En una escala mundial, la ascendencia del proletariado alemán por encima del proletariado francés constituirá a la ascendencia de nuestra teoría sobre la de Proudhon”



Marx, en parte, ¡apoyó las muertes de personas de la clase trabajadora en la guerra para ver que sus ideas llegaban a ser más importantes que las de Proudhon! Al menos Kropotkin apoyó a los aliados porque el estaba contra los peligros para la libertad que implicaba el el estado militarizado alemán. La hipocresía de los marxistas es clara, si el anarquismo va a ser condenado por las acciones de Kropotkin, entonces el marxismo debería ser igualmente condenado por las de Marx.

Este análisis remarca también la historia de como la mayoría del movimiento marxista apoyó sus respectivos estados durante el conflicto. Un puñado de partidos de la Segunda Internacional se opusieron a la guerra (siendo estos los más pequeños). Los padres del marxismo ruso, George Plekhanov, apoyaron a los aliados. El Partido Social Demócrata alemán (la joya de la corona de la Segunda Internacional) apoyó la guerra (una pequeña minoría no lo hizo). Hubo sólo un hombre en el Reichtag alemán en agosto de 1914 que no votó a favor de los créditos de guerra (y el no voto en contra, se abstuvo). Y mucha de la minoría anti-guerra acompañó a la mayoría del partido en nombre de la “disciplina” y los principios “democráticos”.

En contraste, solo una minoría de los anarquistas apoyó a algún contendiente durante de el conflicto. La mayoría del movimiento anarquista (incluyendo como personajes conocidos como Malatesta, Rocker, Goldman y Berkman) se opusieron a la guerra, argumentando que los anarquistas debían “atesorar cada aliento de rebelión, todo descontento en el orden de fomentar la insurrección, de organizar la revolución buscando el fin de todo crimen de la sociedad.” (Ni Dioses, Ni Amos, vol 2, p. 36) Como Malatesta señaló a tiempo, los anarquistas pro-guerra “no eran numerosos, pero eran camaradas y los respetabamos y amábamos mucho.” Él acentuó que “casi todos” los anarquistas “habían permanecido fieles a sus convicciones” particularmente “para despertar una conciencia del antagonismo entre los intereses de los dominadores y los dominados, entre explotadores y trabajadores, y para desarrollar la lucha de clases dentro de cada país, y en solidaridad con todos los trabajadores a través de las fronteras, como contra todo prejuicio y toda pasión de raza o nacionalidad.” (Vida e ideas, p. 243, p.248 y p. 244)

Apuntando hacia Kropotkin, los marxistas esconden el hecho de que fue el movimiento marxista oficial el que traicionó la causa del internacionalismo, no el anarquismo. Ciertamente, la traición de la Segunda Internacional fue el resultado natural de la “ascensión” del Marxismo sobre el anarquismo que Marx había esperado. La subida del marxismo, en forma de social-democracia, acabó como predijo Bakunin, con la corrupción del socialismo en la ciénaga de el electoralismo y el estatismo. Como Rudolf Rocker argumenta correctamente, “la Guerra Mundial de 1914 fue la exposición de la bancarrota del solialismo político.” (Marx y el Anarquismo)

No entenderemos este común método marxista aquí como uno de los defectos del marxismo, particularmente en su forma leninista, no viene desde los fallos personales de los individuos pero si desde sus políticas y de cómo trabajarían en la práctica. Nadie vive total y absolutamente en consonancia con sus ideas, pero somos todos humanos y apuntar faltas individuales no es suficiente para derribar la teoría a la que contribuyeron. Si este fuera el caso entonces el marxismo quedaría desmentido por los sentimientos anti-eslavos de Marx y Engels y su apoyo al estado alemán en la guerra Franco-Prusiana de 1871.

Más bien, analizaremos el marxismo en los términos de sus teorías y como estas teorías trabajaron en la práctica. Así dirigiremos un análisis científico del marxismo, mirando sus reclamaciones y argumentaciones y comparandolas con lo que se logró y sucedió en la práctica. Excepto algunos pocos, los marxistas presentan el marxismo como un análisis de sus propias políticas, haciendo del marximo un sistema más creible que el propio análisis. Por ejemplo, muchos marxistas señalan el éxito de la revolución rusa y argumentan que mientras los anarquistas atacaban a Trotsky y Lenin por ser estatistas y autoritarios, el estatismo y el autoritarismo salvó la revolución.

En respuesta, los anarquistas apuntan que la revolución marxista, de hecho, fracasó. Despues de todo, esas revoluciones fueron para crear una libre, democrática, de iguales, y sociedad sin clases. De hecho creó un solo partido dictatorial basado entorno a un sistema de clasista de burócratas explotando y dominando a la clase obrera y creando una sociedad carente de igualdad y libertad. Como la meta declarada de una revolución marxista falló a la hora de materializarse, los anarquistas argumentarían que esas revoluciones fracaron incluso aunque un Partido “Comunista” se hubiera mantenido en el poder durante más de 70 años. Y es por el estatismo y el autoritarismo “salvando” la revolución, que la salvaron por (e inconscientemente quizá para) el Stalinismo, y no por y para el socialismo. No es nada de lo que estár orgullos.

Desde una perspectiva anarquista, esto da sentido a que “ninguna revolución podrá tener éxito jamás como factor de liberación si los medios usados para promover esta no son idénticos en espíritu y tendencia a los fines que quieren ser conseguidos” (Emma Goldman, Modelos de Anarquía, p.113) En otras palabras, los medios autoritarios y estatistas resultarán en estatistas y autoritarios fines. Llamando a un nuevo estado un “estado obrero” o “estado de los trabajadores” no cambiará la naturaleza del estado como forma de que una minoría (y por supuesto una clase) mandataria rija sobre los demás. No hay nada que hacer con las ideas o naturaleza de quienes ganan poder, hay que hacer con la naturaleza de las relaciones sociales que genera. La estructura estatal es un instrumento de mandato de una minoría, no puede ser usado por una mayoría porque está basado en la jerarquía, centralización y el fortalecimiento de la minoría a la cabeza y a expensas de todos. Los estados tienen propiedades seguras solo por ser estados. Ellos tienen sus propias dinámicas que los coloca fuera del control popular y no son simplemente una herramienta en manos de de la clase económicamente dominante. Desarrollando una minoría socialista dentro de un “estado de los trabajadores” no cambiará la naturaleza fundmental del estado como instrumento de mandato de una minoría, eso solo cambia la minoría encargada, la minoría explotando y oprimiendo a la mayoría.

Similarmente, a pesar de más de 100 años de que socialistas y radicales usando elecciones pongan en práctica sus ideas y de la resultante corrupción de cada partido que lo ha hecho, la mayoría de marxistas a pesar de ello demandan a los socialistas a tomar parte en las elecciones. Para una teoría que se llama a sí misma científica, esta ignorancia de las evidencias empíricas, es un hecho realmente asombroso. El marxismo se clasifica en la economía como una “ciencia” que consistentemente ignora la historia y la evidencia.

Ciertamente, esta negativa a aceptar y ver la evidencia real puede ser vista desde los comentarios marxistas más comunes hechos de los anaquistas, particularmente diciendo que somos “pequeño-burgueses”. Para los anarquistas, tales comentarios indican que, para muchos marxistas, la clase es una fuente de insultos mayor que el analisis. Esto puede ser visto cuando los marxistas mantienen que Kropotkin o Bakunin fueron “pequeño-burgueses”. ¡Como si un miembro de la clase gobernante rusa pudiera ser un “pequeño-burgués”! Si miramos a la clase como un hecho socio-económico y una relación social (que es lo que es) más bien que como un insulto, entonces descubrimos que, si Bakunin y Kropotkin eran “pequeño-burgueses”, ¡que fue Marx, si estaba en la misma situación socio-económica! No se puede explicar entonces como Marx (un miembro de de la pequeña burguesía, un periodista independiente, cuando el trabajó del todo) y Engels (un actual burgués, propietario de fábrica) pudieron crear una “ciencia proletaria”. Despues de todo, para ser una teoría “proletaria” debe ser desarrollada por la clase trabajadora en lucha. No fue así. Albert Meltzer explica los problemas de la postura marxista cuando nos llaman “pequeño-burgueses”:

“Esto les conduce hacia otra dificultad: ¿Como puede alguien compaginar la existencia de uniones anarcosindicalistas con orígenes “pequeño-burgueses”?, ¿Y como puede alguien pasar por encima el hecho de que la mayoría de marxistas-leninistas son hombres y mujeres profesionales estudiando o perteneciendo a las profesiones?. La respuesta es normalmente dada es que el anarquismo es “pequeño-burgués” y que son pequeño burgueses quienes lo aceptan, “cualquier cosa , su ocupación o orígenes sociales” debe ser además “pequeño- burgués”. De esta forma “el marxismo es la clase obrera”, sus partidarios deben ser de la clase trabajadora “al menos subjetivamente”. Esto es una absurdidad sociológica, como si “la clase trabajadora” significase un punto de vista ideológico. Esto es incorporado además como una cláusula de excepción.”



Como esta sección de la FAQ aclarará, este llamado y concentración en los fallos personales de los idividuos anarquistas por parte de los marxistas no es un accidente. Si tomamos la aptitud de una teoría para predecir sucesos futuros como un indicativo de su fuerza entonces pronto se llegará a la conclusión de que el anarquismo es mucho más util como herramienta en la lucha de la clase obrera que el marxismo. Despues de todo, los anarquistas predijeron con sorprendente exactitud el futuro desarrollo del marxismo. Bakunin argumentó que hacer electoralismo y campaña corrompería al movimiento socialista, haciendolo reformista y transformandolo en otro partido burgués (mira la sección J.2). Esto es lo que ocurrió con el movimiento Social-Demócrata alrededor del mundo siendo su tendencia en el siglo XX (la retórica permaneció radical durante unos pocos años, por supuesto). Los comentarios de Murray Bookchin sobre los Social Demócratas alemanes son apropiados aquí:

“La preocupación del partido con el parlamentarismo fue perdiendolo y retirandolo hasta un punto que ni Marx se habría imaginado. En lugar de trabajar para derrocar el estado burgués, el SPD, con su intensa atención en las elecciones, ha llegado a ser prácticamente una máquina para conseguir votos e incrementar su representación en el Reichtag dentro del estado burgués (...) Lo más astuto del SPD fue su conversión; con su mayor afiliación y su incremento electoral, y con el crecimiento de nuevos pragmáticos y oportunistas seguidores, lo máximo que ha conseguido es parecerse a una máquina burocrática para adquirir poder bajo el capitalismo en vez de una organización revolucionaria que lo elimine”



La realidad del trabajo dentro del estado pronto transformó el partido y su liderazgo, como predijo Bakunin. Si observamos los años 20, descubriremos un fallo similar al considerar la evidencia:

“Desde que comenzaron los años 20, el apego Leninista a las tácticas social demócratas previas a la primera guerra mundial como políticas electorales y actividad política dentro de uniones de trabajo pro-capitalistas (sindicatos) dominó las perspectivas de lo así llamado “Comunismo”.Pero, si esas tácticas fueron correctas, ¿Por qué no condujeron a una leve o pequeña serie de resultados? Nosotros debemos ser materialistas, no idealistas, ¿Cual es el resultado actual de las estrategias leninistas? ¿Tuvieron éxito las estrategias leninistas en las revoluciones proletarias, dando origen a sociedades dignas de que el ser humano viva en ellas? El movimiento revolucionario fue derrotado en el período de entreguerras (...)”



Como anarquista escocés Ethel Mc.Donald argumentó en 1937, que las tacticas impulsadas por Lenin fueron un desastre en la práctica:

“En el Segundo Congreso de la Tercera Internacional, Moscú, un camarada que está con nosotros ahora en España, contestando a Zinoviev, instó en la confianza en el movimiento sindicalista en Alemania y el final del comunismo parlamenario. Él fue ridiculizado. Parlamentarismo, parlamentarismo comunista, pero aún el palamentarismo salvaría Alemania. Y lo hizo (...) La salvó del Socialismo. La salvó para el Fascismo.”



Cuando los nazis tomaron el poder en 1933 en Alemania 12 millones de votantes Socialistas y Comunistas y 6 millones de trabajadores organizados no tomaron acción. En España, fue la anarco-sindicalista CNT quien lideró la batalla contra el fascismo en las calles y ayudó a crear una de las más importantes revoluciones sociales que el mundo ha visto. El contraste no pudo ser más claro. ¡Y los marxistas nos proponen seguir el consejo de Lenin hoy!

Si observamos a los “estados de los trabajadores” creados por los marxistas, descubrimos todavía de nuevo, que las previsiones anarquistas se confirmaron. Bakunin sostenía que “mediante un gobierno popular ellos (los marxistas) quieren dar a entender un gobierno de la gente a través de un pequeño número de representantes elegidos por ellos (...) Esto es el gobierno de la mayoría de la población por una minoría privilegiada, Pero esta minoría, dicen los marxistas, la conformarán trabajadores. Si, quizás, de antiguos trabajadores, quienes, tan pronto como ellos llegen a ser mandatarios o representantes de la gente cesarán de ser trabajadores y comenzarán a mirar por encima del mundo de los trabajadores desde las alturas del estado. Ellos no representarán a la gente sino a ellos mismos y sus propias pretensiones de gobierno sobre los demás” (Estatismo y Anarquía, p.178). La historia de toda revolución marxista prueba que Bakunin tenía razón.

Debido a estos “estados de los trabajadores” el socialismo ha llegado a ser asociado a regímenes represivos, con regímenes totalitarios, siendo totalmente opuestos a lo que es el socialismo en la actualidad. No ayuda cuando auto-proclamados socialistas (como los Trotskistas) “groseramente describen regímenes que explotan, encarcelan, asesinan, asalarian trabajadores en Cuba, Korea del Norte, y China como 'estados de los trabajadores'” (Max Anger, Op. Cit., p.52) Por esto muchos anarquistas no utilizan los términos “socialista” o “comunista” y simplemente se autodenominan “anarquistas”. Ellos son asociados con regímenes que no tienen nada en común con nuestras ideas, o, ciertamente, con las ideas del socialismo en sí.

Esto no significa que los anarquistas rechacen todo lo que Marx escribió, ada de eso. Muchos de sus análisis del capitalismo son aceptables para los anarquistas, por ejemplo, ambos Bakunin y Tucker consideraban el análisis económico de Marx importante. Efectivamente, hay algunas escuelas del marximo que son muy libertarias y son primas cercanas del anarquismo (por ejemplo, el comunismo consejista y el marxismo autonomista son cercanos al anarquismo revolucionario). Desafortunadamente, estas formas de marxismo libertario son corrientes minoritarias dentro de ese movimiento.

En otras palabras, el marxismo no es todo malo, desafortunadamente la gran mayoría de él y sus elementos no son hallados en el anarquismo en cualquier caso. Para la mayoría, el marxismo es la escuela de Marx, Engels, Lenin y Trotsky, no de Marx, Pannekoek, Gorter, Ruhle y Mattick. La minoría libertaria de la tendencia marxista está basada, como el anarquismo, en un rechazo a la regla del partido, el electoralismo y la creación del “estado obrero”. Ellos también, como los anarquistas, apoyan la acción directa, el manejo propio de la lucha de clases, la autonomía de la clase trabajadora y la sociedad socialista auto-administrada. Estos marxistas se oponen a la dictadura del partido sobre el proletariado y, en efecto, están de acuerdo con Bakunin cuando el argumentó contra Marx que los socialistas deberían “no aceptar, incluso en el proceso de transición revolucionaria, ninguna asamblea constituyente, gobierno provisional o así llamadas dictaduras provisionales; porque estamos convencidos de que la revolución será solo sincera, honesta y estará realmente en manos de las masas, y que cuando se concentre esta en una pequeña cantidad de individuos mandatarios se convertirá inevitable e inmediatamente en una reacción.” Como Bakunin, ellos piensan que “una federación libre de agricultura e industria (...) organizada de abajo a arriba” será la base de una nueva sociedad (Los marxistas libertarios normalmente llaman a estas asociaciones consejos obreros (Mijail Bakunin, Escritos seleccionados, p.237 y p.172). Estas formas libertarias de marxismo deberían ser alentadas y no asfaltadas con el mismo cepillo que el leninismo y la socialdemocracia (de hecho Lenin comentó como “la desviación anarquista del Partido Comunista de los Trabajadores Alemanes” y otros “elementos semi-anarquistas”, a los muchos grupos que están siendo referidos aquí bajo el término "marxismo libertario", Marx, Engels y Lenin, Anarquismo y Anarco-sindicalismo, p. 333 y p. 338). Con el tiempo, esperanzadoramente, los camaradas verán como los elementos libertarios de su pensamiento tendrán más peso que el legado marxista. Así pues, nuestros comentarios en esta sección de la FAQ son mayoritariamente dirigidos a la forma mayoritaria del Marxismo, no a su rama libertaria.

Un último punto. Deberíamos señalar que en el pasado muchos dirigentes marxistas han sostenido la opinión de que el anarquismo y el socialismo estaban distanciados por millas: de hecho, que el anarquismo no era una forma del socialismo. El lider marxista americano Daniel De Leon tomó esta línea, junto con muchos otros. Esto es verdad en cierto sentido, ya que los anarquistas no son socialistas Marxianos. Rechazamos como “socialismo” al modelo profundamente autoritario. Sin embargo, los anarquistas son miembros del movimiento socialista y rechazamos los intentos por parte de algunos marxistas de monopolizar el término. A pesar de todo, algunas veces en esta sección encontraremos util el utilizar el término socialista/comunista para describir “socialista de estado” y anarquista para describir “socialista/comunista libertario”. Esto no implica de ningún modo que los anarquistas no sean socialistas. Es puramente una herramienta para hacer más facil de leer nuestros argumentos.

En estas secciones que siguen discutiremos el Marxismo y la práctica de los Marxistas en el poder. Esto señalará el porqué los anarquistas lo rechazan en favor de la forma libertaria de socialismo.

Categoría:H - ¿Por qué se oponen los anarquistas al socialismo de estado?