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B).- Y luego por aseverar que yo, como humano que soy, estoy consiente que muchas veces me he equivocado. Sin embargo, bueno resulta destacar que en todas aquellas nefastas ocasiones en las que he incurrido en equívocos, siempre he sido «consecuente»  con Séneca, pues tengo la valiente agudeza,  que me permite percatarme – con una infalible certaza - de mis equivocaciones, '''''dado que de inmediato me doy cuenta que me equivoco cuando  pienso que estaba equivocado'''''.
 
B).- Y luego por aseverar que yo, como humano que soy, estoy consiente que muchas veces me he equivocado. Sin embargo, bueno resulta destacar que en todas aquellas nefastas ocasiones en las que he incurrido en equívocos, siempre he sido «consecuente»  con Séneca, pues tengo la valiente agudeza,  que me permite percatarme – con una infalible certaza - de mis equivocaciones, '''''dado que de inmediato me doy cuenta que me equivoco cuando  pienso que estaba equivocado'''''.
  
Supongo que la "inconsecuencia" como la que encierra la letra B) precedente, corresponde a una impostura intelectual, y que esa omisión de hondares intelectual facilita el camino sutil que nos auto conduce al despeñadero de una no menos sutil [[coerción]] que,  por causa de su origen y travestismo, es una de las más difícil de detectar y combatir. De allí que la “inconsecuencia” sea uno de los más nefasto factores  de condicionamiento de nuestro comportamiento, puesto que  por su intermedio nosotros mismos nos creamos nuestras propias auto coerciones.
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Supongo que la "inconsecuencia" como la que encierra la letra B) precedente, corresponde a una impostura intelectual, y que esa omisión o falta de honradez intelectual facilita el camino sutil que nos auto conduce al despeñadero de una no menos sutil [[coerción]] que,  por causa de su origen y travestismo, es una de las más difícil de detectar y combatir. De allí que la “inconsecuencia” sea uno de los más nefasto factores  de condicionamiento de nuestro comportamiento, puesto que  por su intermedio nosotros mismos nos creamos nuestras propias auto coerciones.
  
 
Ahora bien, a riesgo que además se me tilde de ser un fanático religioso fundamentalista me permito – en una versión libre - parafrasear una locución bíblica '''«¿Por qué hago escarnio de la paja en el ojo ajeno, y no me percato de la viga que tengo en el mío propio, o percatándome de su existencia la justifico?».''' Si eventualmente me auto defino como un individuo consecuente, entonces también debiera criticar con igual celo la presencia de  la “viga en mi propio ojo”, y si no reprocho su presencia y la justifico para satisfacer mi auto complacencia, narcicimo o egocentrismo, ya sea por temor, desidia, conveniencia o ignorancia, entonces para ser consecuente también yo debiera justificar la existencia de la “paja en el ojo ajeno”.
 
Ahora bien, a riesgo que además se me tilde de ser un fanático religioso fundamentalista me permito – en una versión libre - parafrasear una locución bíblica '''«¿Por qué hago escarnio de la paja en el ojo ajeno, y no me percato de la viga que tengo en el mío propio, o percatándome de su existencia la justifico?».''' Si eventualmente me auto defino como un individuo consecuente, entonces también debiera criticar con igual celo la presencia de  la “viga en mi propio ojo”, y si no reprocho su presencia y la justifico para satisfacer mi auto complacencia, narcicimo o egocentrismo, ya sea por temor, desidia, conveniencia o ignorancia, entonces para ser consecuente también yo debiera justificar la existencia de la “paja en el ojo ajeno”.

Revision as of 15:54, 28 September 2008

La razón lógica del por qué soy un naraquista

Trato de ser «consecuente» con los demás y conmigo mismo, pues trato que mi conducta guarde racionalmnete una correspondencia lógica con los principios que profeso, y por lo mismo, para comprender y entender, tanto a los demás como a mi mismo, analizo e inspecciono sistémicamente los fundamentos que sostienen el conjunto de cuestiones patológicas e indigestas, como suelen ser, en general la adopción de posturas fanáticas, contumaces, segregacionistas, racistas, sincretistas, reduccionistas, fundamentalistas y toda otra clase de manías obsesivas como son las anteriormente mencionadas.

Empero: Pienso que es muy probable que en lo manifestado anteriormente ¡podría estar muy equivocado!, y de manera especial, en aquello que se refiere a la afirmación de que yo soy «consecuente» con los demás y conmigo.

Analicemos pues mi conducta, a riesgo de que alguien me pueda tildar de un “inconsecuente siútico pedante”:

A).- Primero por citar a Lucio Anneo Séneca y transcribir una de sus más famosas locuciones latinas que reza textualmente así: «Errare humanum est».

B).- Y luego por aseverar que yo, como humano que soy, estoy consiente que muchas veces me he equivocado. Sin embargo, bueno resulta destacar que en todas aquellas nefastas ocasiones en las que he incurrido en equívocos, siempre he sido «consecuente» con Séneca, pues tengo la valiente agudeza, que me permite percatarme – con una infalible certaza - de mis equivocaciones, dado que de inmediato me doy cuenta que me equivoco cuando pienso que estaba equivocado.

Supongo que la "inconsecuencia" como la que encierra la letra B) precedente, corresponde a una impostura intelectual, y que esa omisión o falta de honradez intelectual facilita el camino sutil que nos auto conduce al despeñadero de una no menos sutil coerción que, por causa de su origen y travestismo, es una de las más difícil de detectar y combatir. De allí que la “inconsecuencia” sea uno de los más nefasto factores de condicionamiento de nuestro comportamiento, puesto que por su intermedio nosotros mismos nos creamos nuestras propias auto coerciones.

Ahora bien, a riesgo que además se me tilde de ser un fanático religioso fundamentalista me permito – en una versión libre - parafrasear una locución bíblica «¿Por qué hago escarnio de la paja en el ojo ajeno, y no me percato de la viga que tengo en el mío propio, o percatándome de su existencia la justifico?». Si eventualmente me auto defino como un individuo consecuente, entonces también debiera criticar con igual celo la presencia de la “viga en mi propio ojo”, y si no reprocho su presencia y la justifico para satisfacer mi auto complacencia, narcicimo o egocentrismo, ya sea por temor, desidia, conveniencia o ignorancia, entonces para ser consecuente también yo debiera justificar la existencia de la “paja en el ojo ajeno”.

Entonces, la persona «consecuente» es aquella que mide a todos con la misma vara e incluso, con ella, se auto mide asimismo, y a la vez, da a cada quién lo suyo, esto es: «da al cesar lo que es del cesar y a dios lo que es de dios». Ser consecuente es diferente a ser contumaz, ya que esta última es la tenacidad y dureza en mantenerse permanentemente en una postura errónea que segrega a los demás de los beneficios generados en la equivocación, pero los integra a los perjuicios provenientes del error a través de la «Ley del embudo», vale decir en lo beneficioso: lo ancho para mi y lo angosto para ti; en lo perjudicial: lo angosto para mi lo ancho para ti. Asimismo, la «consecuencia» no implica ser un fanático fundamentalista que sigue a perpetuidad determinadas posturas erróneas que inducen a suponer que los demás son los equivocados. Postura que por lo mismo rayan en manías obsesivas que lo inducen a suponer que ellos son los únicos poseedores de la «verdad». Perturbación anímica producida por tal idea fija que, ni con la lógica ni con la razón, es posible de sacárselas de la mente: ¡Lo que yo sostengo y en lo que yo creo es aquello que es realmente verdadero y cierto, y en lo que tu visualizas y crees es algo absolutamente falso, mentiroso, erróneo y equivocado!


Un anarquista per se, es una persona «consecuente», porque es tolerante pues mide con la misma vara, tanto a los demás como asimismo, aun cuando acepta de antemano que esa “vara” pueda ser una herramienta equivocada. Un anarquista no es una “veleta” que siempre está virando a favor de la dirección de aquel viento que sopla en un determinado instante; ni tampoco es un ente petrificado con una mente reumática incapaz de evolucionar, pues es capaz de analizar, investigar e inspeccionar para así entender y comprender el por qué algunos individuos tenemos la mente de “veleta” y por qué otros la tenemos “petrificada”.

Categoría:Anarcopedistas