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Esta sección de las FAQ surge de la [[D.4 ¿Cuál es la relación entre el capitalismo y la crisis ecológica?|sección D.4]] en la que indicábamos que puesto que el capitalismo se basa en el principio de "crecer o morir", un capitalismo ''verde'' es imposible. Por su naturaleza intrínseca el capitalismo debe expandirse, crear nuevos mercados, incrementar la producción y el consumo, y de este modo invadir nuevos ecosistemas, usando más recursos, alterando las interrelaciones y el delicado equilibro que existe en los ecosistemas. Hemos decidido incluir una sección aparte sobre esto para destacar cuán importante son los temas medioambientales para el anarquismo y el importante lugar que ocupa el ecologismo en el anarquismo moderno.
 
Esta sección de las FAQ surge de la [[D.4 ¿Cuál es la relación entre el capitalismo y la crisis ecológica?|sección D.4]] en la que indicábamos que puesto que el capitalismo se basa en el principio de "crecer o morir", un capitalismo ''verde'' es imposible. Por su naturaleza intrínseca el capitalismo debe expandirse, crear nuevos mercados, incrementar la producción y el consumo, y de este modo invadir nuevos ecosistemas, usando más recursos, alterando las interrelaciones y el delicado equilibro que existe en los ecosistemas. Hemos decidido incluir una sección aparte sobre esto para destacar cuán importante son los temas medioambientales para el anarquismo y el importante lugar que ocupa el ecologismo en el anarquismo moderno.
  

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Esta sección de las FAQ surge de la sección D.4 en la que indicábamos que puesto que el capitalismo se basa en el principio de "crecer o morir", un capitalismo verde es imposible. Por su naturaleza intrínseca el capitalismo debe expandirse, crear nuevos mercados, incrementar la producción y el consumo, y de este modo invadir nuevos ecosistemas, usando más recursos, alterando las interrelaciones y el delicado equilibro que existe en los ecosistemas. Hemos decidido incluir una sección aparte sobre esto para destacar cuán importante son los temas medioambientales para el anarquismo y el importante lugar que ocupa el ecologismo en el anarquismo moderno.

Los anarquistas han estado al frente del pensamiento ecologista y el movimiento verde desde hace décadas. Esto no sorprende, teniendo en cuenta que muchos conceptos clave del anarquismo son asimismo conceptos clave del pensamiento ecologista. Además, la implicación ecológica de muchas ideas anarquistas (como la descentralización, integración de industria y agricultura, y demás) ha significado que los anarquistas rápidamente han reconocido la importancia de los movimientos ecológicos y sus ideas.

Murray Bookchin en particular ha colocado las ideas anarquistas en el centro del debate verde así como ha descubierto la conexión que tiene el anarquismo con el pensamiento ecologista. Su eco-anarquismo (que él llama ecología social) se ha basado en empatizar la naturaleza social de los problemas ecológicos a los que hacemos frente. En su clásico trabajo Anarquismo de post-crisis, hacia una sociedad ecológica (Post-Scarcity Anarchism, Toward an Ecological Society) y La ecología de la libertad (The Ecology of Freedom) ha argumentado consecuentemente que la dominación de la naturaleza por el ser humano es el resultado de la dominación de la humanidad hacia sí misma.

Aún así, el anarquismo ha tenido siempre una dimensión ecológica. Así como Peter Marshall remarca en su amplia visión general del pensamiento ecologista, los ecologistas "encuentran en Proudhon dos de los más apreciados principios sociales: federalismo y descentralización". Proudhon "se mantiene como un importante precursor del movimiento ecologista moderno dado su hincapié en la cercana comunión entre humanidad y naturaleza, por su creencia en la justicia natural, por su doctrina del federalismo y por la perspicacia de que la libertad es la madre y no la hija del orden" (Nature's Web). Para Proudhon, un problema clave era que la humanidad veía la tierra como "algo que les permite recaudar ciertos ingresos cada año. La noción de armonía con la naturaleza ha desaparecido. La gente no amó ya más el suelo. Los terratenientes lo vendieron, lo arrendaron, lo dividieron en parcelas, lo prosituyeron, realizan tratos con él y lo tratan como objeto de especulación. Los granjeros lo tortura, lo violan, lo degradan y sacrifican en su impaciente deseo de obtener ganancias. Nunca se harán uno con él. Hemos perdido nuestro sentimiento hacia la naturaleza". (Selected Writings of Pierre-Joseph Proudhon).

Otros precursores del eco-anarquismo se pueden encontrar en los escritos de Piotr Kropotkin. Por ejemplo, en su clásico trabajo Campos, Fábricas y Talleres, Kropotkin argumentaba aquello de lo pequeño es bonito 70 años antes de que E.F. Schumacher acuñase la frase, abogando por un armonioso equilibrio entre agricultura e industria. En lugar de la concentración de enormes industrias en las ciudades, clamaba por una descentralización social y económica, defendiendo que la diversidad es el mejor camino para organizar la producción en mutualismo y cooperatividad. Favoreció la dispersión de la industria a través del país y la integración de la industria y agricultura a un nivel local. Su visión de una mancomunidad descentralizada basada en una integración de la agricultura y la industria así como el trabajo manual e intelectual tiene obvios paralelismos con el moderno pensamiento verde, como por ejemplo su hincapié en la necesidad de apropiados niveles de tecnología y el reconocimiento de que el mercado capitalista distorsiona el desarrollo, tamaño y operación de la tecnología y la industria. A través de sus investigaciones en geografía y biología, Kropotkin descubrió especies interconectadas con otras y con su entorno. El Apoyo Mutuo es el clásico libro de cabecera sobre el valor de la cooperación entre las especies en la supervivencia, que Kropotkin consideraba como un importante factor de evolución, argumentado que aquellos que claman que la competencia dentro de y entre las especies es o el principal o el único factor evolutivo han deformado el trabajo de Darwin. Todo esto confirma que Kropotkin es "una gran inspiración para el movimiento ecologista moderno" (Marshall, Op. Cit.).

Así como el trabajo de Kropotkin, también una especial mención debemos hacer del anarquista francés Elisée Reclus. Como Clark y Martin apuntan, Reclus introdujo "una fuerte dimensión ecológica en la tradición de la teoría social anarquista y libertaria". Hizo "una poderosa contribución introduciendo esta perspectiva más ecológica dentro del pensamiento anarquista", de "mirar más allá del proyecto de la dominación planetaria y el intento de recolocar a la humanidad en su correcto lugar, dentro, más que sobre, la naturaleza". Reclus "mucho más que Kropotkin, introdujo dentro de la teoría anarquista, temas que serían luego desarrollados como social ecología y eco-anarquismo". (John P. Clark y Camille Martin (ed.), Anarchy, Geography, Modernity). Por ejemplo, en 1986, Reclus argumentó lo que sigue:

"La naturaleza salvaje es tremendamente bella. Es realmente necesario para el hombre, en su aprovechamiento, proceder con matemática precisión al explotar cada dominio recién conquistad y marcar su posesión con vulgares construcciones y perfectamente rectilíneas fronteras? Si esto continúa sucediendo, el armonioso contraste que es una de las mayores hermosuras de la tierra, pronto dará lugar a una deprimente uniformidad..."



"La cuestión de saber cual de los trabajos del hombre sirve a embellecer y cual contribuye a la degradación de la naturaleza externa, puede parecer un sinsentido para aquellas mentes llamadas "pragmáticas"; sin embargo, es un problema de gran importancia. EL desarrollo de la humanidad está íntimamente relacionado con la naturaleza que lo rodea. Una armonía secreta existe entre la tierra y las gente que se nutren de ella, y cuando las temerarias sociedades se permiten manosear aquello que crea la belleza de sus dominios, siempre terminan lamentándolo"



"El ser humano", dice Reclus, "puede encontrar la belleza en la armonía íntima y profundamente asentada de su trabajo con el de la naturaleza". Como los eco-anarquistas un siglo después, él remarcaba las raíces sociales de nuestros problemas ambientales, argumentando que una "completa unión del ser humano con la naturaleza puede ser efectuado solamente con la destrucción de las fronteras entre clases, así como entre pueblos". También indicaba que la explotación de la naturaleza es una parte integrante del capitalismo, ya que "importa poco para el industrial ya sea el ennegrecer la atmósfera con humos o contaminarla con nauseabundos olores". "En el momento en que la naturaleza es profanada tan a menudo por especuladores precisamente a causa de su belleza," Reclus arguye, "no sorprende que los granjeros e industriales, en sus propios esfuerzos explotadores, yerran, teniendo en cuenta que contribuyen a desfigurar la tierra". (citado en Clark y Martin, Op. Cit.). El capitalista no se preocupa por hacer su trabajo armónico con el paisaje.

Así, mientras un anarquismo específicamente ecologista no se desarrolló hasta el revolucionario trabajo realizado por Murray Bookchin desde 1950 en adelante, la teoría anarquista ha tenido un significativo contenido "proto-eco" desde al menos 1860. Lo que Bookchin y otros escritores como él hicieron fue convertir los aspectos implícitamente ecologistas del anarquismo en explícitamente ecologistas, un trabajo que ha enriquecido tremendamente la teoría y práctica anarquistas.

Además de señalar el papel clave que juega la ecología en el anarquismo, esta sección pretende refutar algunas soluciones comúnmente propuestas a los problemas ecológicos que hoy enfrentamos. Mientras que es maravilloso que las ideas verdes hayan conseguido ocupar un lugar común, la triste otra cara de la moneda es que mucha gente se ha subido al tren del ecologismo con suposiciones básicas y prácticas que son profundamente antiecológicas. De esta forma, encontramos fascistas exponiendo su visión del ecologismo, o defensores del capitalismo proponiendo soluciones ecológicas basadas en expandir los derechos de la propiedad privada. De igual modo, encontramos la noción del consumismo verde ha crecido como un método viable para ecologizar el planeta, más que sumarse a las luchas sociales, o centrarse en los síntomas (como el crecimiento de la población) más que en las causas, raíz del problema. Esta sección rebate estas sugerencias tan dañinas.

Un concepto clave a recordar en nuestra discusión, es aquel entre el ambientalismo y ecología. Siguiendo a Bookchin, los ecoanarquistas contrastan sus ideas con aquellas que buscan reafirmar el capitalismo y hacerlo más verde (posición que ellos llaman ambientalismo más que ecología). Es este "centrarse en temas específicos como contaminación de aire y agua" mientras que ignoran las raíces sociales que tienen estos problemas que intentan solucionar. En otras palabras, su visión general "descansa en un acercamiento instrumental, incluso ingenieril a resolver destrozos ecológicos. Desde toda apariencia, pretenden adaptar el mundo natural a las necesidades de la sociedad presente y sus imperativas capitalistas y explotadores mediante reformas que minimicen el daño a la salud humana y el bienestar. El necesitado objetivo de formular un proyecto para un cambio social de raíz y cultivar una nueva sensibilidad hacia el mundo natural tiende a caer fuera de la órbita de sus conceptos pragmáticos". Los ecoanarquistas, mientras que apoyan tan parciales luchas, hacen hincapié en que "estos problemas originan un sistema capitalista jerárquico, clasista y competitivo que nutre una visión del mundo natural como una mera aglomeración de "recursos" para la producción humana y el consumo". (La ecología de la libertad). Esto significa que mientras una clase de ambientalismo puede ser posible bajo el capitalismo u otro sistema autoritario, un acercamiento ecologista es imposible. Es simple, los conceptos de la ecología no pueden meterse en una perspectiva jerárquica o de propiedad privada. Precisamente como un eco-sistema no puede estar bajo las órdenes de nadie, ni estar dividido o ser cerrado, tampoco lo puede ser una visión ecologista. Los intentos de hacerlo empobrecerán a ambos.

Como discutiremos en la próxima sección, para los anarquistas la raíz de nuestros problemas ecológicos se encuentra en la jerarquía de una sociedad basada en una economía capitalista. Para los anarquistas, la noción de un capitalismo ecológico es, simple y llanamente, imposible. El socialista libertario Takis Fotopoulos ha argumentado que la principal razón por la que el proyecto de capitalismo sostenible es sólo un sueño utópico “descansa en la contradicción fundamental que existe entre la lógica y dinámica del crecimiento de la economía, por un lado, y el intento por acondicionar esta dinámica a intereses cualitativos por otro”. (“¿Desarrollo o Democracia?” pp. 57-92, Sociedad y Naturaleza, No. 7, p. 82). Las cuestiones verdes, como toda cuestión social, son inherentemente cualitativas en la naturaleza y, por ello, no es sorprendente que un sistema basado en el beneficio las ignore.

Bajo el capitalismo, la ética, la naturaleza y la humanidad, todas y cada una de ellas, tienen una etiqueta con su precio. Y el precio marcado es su dios. Esto es comprensible puesto que todo sistema de jerarquía social requiere asimismo un sistema de creencias. Bajo el feudalismo, este sistema de creencias provenía de la Iglesia, mientras que bajo el capitalismo, supuestamente proviene de la ciencia, en la que unos profesionales claramente parciales (normalmente basados en el estado y el capital) son sus nuevos pastores. Como en el caso de los viejos pastores, sólo estos miembros que producen una investigación objetiva llegan a alcanzar fama e influencia – teniendo por investigación objetiva a aquella que acepta el status quo como natural y dice lo que la élite quiere oír (por ejemplo, apología del capitalismo y seguimiento de las reglas de la élite considerándolas objetivas y científicas, y a pesar de que entre su contenido real y efectivo, la infame Curva de Bell y la Ley de población de Malthus, se encuentren como principales referencias). Y lo que es más importante, el capitalismo necesita de la ciencia para poder medir y cuantificar todo en orden a ponerlo a la venta. Esta fe matemática se refleja en su política y economía, donde la cantidad es más importante que la calidad, donde 5 votos valen más que dos, donde 5 dólares valen más que 2 dólares. Y como todas las religiones, el capitalismo exige sus sacrificios. En nombre de la libre empresa, economía eficiente, estabilidad y el crecimiento se sacrifican la individualidad, libertad, humanidad y naturaleza en favor del beneficio de unos pocos poderosos.

La clave es comprender las raíces sociales de los problemas que afrontamos. Muchos ecologistas atacan lo que consideran las ideas equivocadas de la sociedad moderna, sus valores materialistas y contraponen nuevas ideas, más en sintonía con la sociedad verde. Este acercamiento, aún así, se olvida de lo más importante. Las ideas y valores no aparecen simplemente, sino que son el producto de un set dado de relaciones sociales y las luchas que eso produce. Esto significa que no es sólo un problema de cambiar nuestros valores de manera que se coloque la humanidad en armonía con la naturaleza (a pesar de lo importante que es), pero además comprender los orígenes sociales y estructurales de la crisis ecológica. Las ideas y valores necesitan ser desafiadas, pero a menos que las relaciones sociales autoritarias, jerárquicas y diferencias de poder (por ejemplo, quien produce estos valores e ideas) sean también desafiados y, lo que es más importante, cambiados, una sociedad ecologista es imposible. Así que a menos que otros verdes reconozcan que esta crisis no se ha desarrollado en un vacío social y que no es culpa de la humanidad como tal (en contraposición a la humanidad en una sociedad jerárquica), poco se puede hacer salvo arrancar de raíz las causas de los problemas que tanto nosotros como el planeta afrontan.

Aparte de su alianza con el movimiento ecologista, el ecoanarquismo también encuentra aliados en movimientos feministas y pacifistas, que considera, como al movimiento ecologista, como una implicación necesaria en los principios anarquistas. Por esto los ecoanarquistas consideran que la competición global entre estados-nación es responsable no sólo de arrasar con la naturaleza sino que también es la principal causa de las tensiones militares internacionales, ya que las naciones buscan dominarse mutuamente a través de fuerzas militares o la amenaza de ello. Cuando la competición internacional se intensifica y las armas de destrucción masiva se extienden, las semillas han sido sembradas para obtener una catastrófica guerra mundial implicando armas nucleares, químicas y/o biológicas. Debido a que esta guerra sería el último desastre ecológico, el ecoanarquismo y los movimientos pacifistas son dos aspectos del mismo proyecto básico. De forma similar, los ecoanarquistas reconocen que la dominación de la naturaleza, y el dominio de la mujer por el hombre, han ido históricamente de la mano, así que el eco-feminismo es también otro aspecto del ecoanarquismo. Teniendo en cuenta que feminismo, ecología y paz son asuntos clave del movimiento Verde, los anarquistas creen que muchos verdes están implícitamente comprometidos con el anarquismo, tanto si se dan cuenta como si no, y de ahí que deberían utilizar los principios anarquistas de acción directa más que quedarse atascados en intentar elegir a alguien en las butacas del estado.

Aquí tratamos algunos de los principales temas del ecoanarquismo y consideramos algunas sugerencias para no anarquistas acerca de cómo proteger el medio ambiente. En la sección E.1, resumimos por qué los anarquistas consideran el por qué una sociedad verde no puede ser una sociedad capitalista y viceversa. En la sección E.2 presentamos una resumida visión general de como debería ser una sociedad ecológica. La sección E.3 rebate el falso clamor capitalista de que la respuesta a la crisis ecológica es privatizar todo mientras que la sección E.4 trata de por qué el capitalismo es antiecológico y sus defensores, indefectiblemente, anti-verdes. Después tratamos de por qué el consumismo verde está condenado a la derrota en la sección E.5, y en la sección E.6, rebatimos el mito de que el crecimiento poblacional es la causa de los problemas ecológicos más que el efecto de otros aspectos más profundos.

Obviamente, esto difícilmente es el fin del problema. Algunas tácticas populares en el movimiento verde son compartidas por otros y la discutimos en otra sección aparte. Por ejemplo, el tema de elegir Partidos Verdes al poder será tratado en la sección J.2.4 y por lo tanto será ignorado aquí. La cuestión de campañas monotema (como la campaña contra el desarrollo nuclear (CND) y Amigos de la Tierra) será tratado en la sección J.1.4 Recuerda que los ecoanarquistas, como todos los anarquistas, tienen un vivo interés en muchos otros aspectos y luchas y que sólo porque no tratemos algo aquí no significa que seamos indiferentes a ello.

Para los anarquistas, a menos que resolvamos las contradicciones subyacentes de la sociedad, que comprenden desde la dominación, la jerarquía y la economía capitalista, las agresiones al medioambiente continuarán y crecerán, dejando a nuestro planeta en un riesgo creciente. Necesitamos plantar resistencia frente al sistema y crear nuevos valores basados en la calidad, no cantidad. Debemos volver al factor humano a nuestra alienada sociedad antes de que nos alienemos nosotros mismos el planeta.

Nature's Web de Peter Marshall proporciona una buena visión general de todos los aspectos del pensamiento verde acerca de la historia humana desde una perspectiva libertaria, incluyendo excelentes resúmenes de algunos anarquistas como Proudhon, Kropotkin y Bookchin, así como socialistas libertarios como William Morris y su utopía ecológicamente equilibrada Noticias de ninguna parte.

Categoría:E - ¿Qué piensan los anarquistas que causa los problemas ecológicos?