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Colectividades anarquistas en la España revolucionaria

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La colectividad era cada una de las instituciones económico-sociales que inspiradas en los principios anarquistas se formaron durante la revolución española. Dos de los casos más conocidos fueron las empresas colectivizadas en la ciudad de Barcelona y las colectividades agrarias de Aragón.

Bandera CNT-FAI
Cartel de la CNT-FAI y de la FIJL

En Barcelona las colectividades ejercieron un papel empresarial similar a las cooperativas. Muchos servicios de la ciudad como los transportes urbanos se empezaron a administrar a través de colectividades. En el campo de Aragón, el Levante y otros puntos de la geografía española, las colectividades agrarias ejercieron de comunas; al papel empresarial, se le unió el de institución que sustituía a los poderes locales de los municipios en los que se creaban. Algunas de las colectividades aragonesas más significativas fueron las de Alcañiz, Alcorisa, Calanda, Fraga o Valderrobres.

A mediados de febrero de 1937 se realizó en Caspe un congreso cuyo propósito era crear una federación de colectividades al que acudieron 500 delegados en representación de 80.000 colectivistas aragoneses. Estas colectividades fueron finalmente disueltas en agosto de ese mismo año por la acción de las tropas republicanas al mando de Enrique Líster.

Colectividades agrarias[edit]

Contexto social[edit]

Distribuición de la riqueza global del suelo español
Tierras de cultivo anual 15.729,839 hectáreas
Barbecho 5.400,000 hectáreas
Total tierra cultivada 21.129,839 hectáreas
Prados, dehesas y montes 23.642,514 hectáreas
Total de tierra productiva 44.772,353 hectáreas
Superficie total de España 50.510,210 hectáreas
Principales latifundios y sus propietarios
Duque de Medinaceli 79,147 hectáreas
Duque de Peñaranda 51,016 hectáreas
Duque de Villahermosa 47,016 hectáreas
Duque de Alba 34,455 hectáreas
Marqués de la Romana 29,097 hectáreas
Marqués de Comillas 23,720 hectáreas
Duque de Fernán-Núñez 17,733 hectáreas
Duque de Arión 17,667 hectáreas
Duque del Infantado 17,171 hectáreas
Conde de Romanones 15,132 hectáreas
Conde de Torres-Arias 13,645 hectáreas
Conde de Sástago 12,629 hectáreas
Marqués de Mirabel 12,570 hectáreas
Duque de Lerma 11,879 hectáreas
Fuente: Benjamín Cano Ruíz y José Viadiu,
El colectivismo agrario en la Revolución Española

La tónica del latifundismo en el campo español, heredero del caciquismo decimonónico, propició una amplia inquietud entre el campesinado. Las desamortizaciones del siglo XIX no habían conseguido modificar sustancialmente la estructura de la propiedad del suelo y el proceso de reforma agraria de la República no había colmado las espectitivas de cambio. De esta manera, a raíz del alzamiento de sectores conservadores del ejército el 18 de julio de 1936, se inicio un proceso revolucionario en el que los campesinos expropiaron a los terratenientes y organizaron comunidades autogestionadas basadas en la propiedad colectiva de los medios de producción. A este fenómeno se le ha llamado colectivización.

Usualmente, eran los militantes de la CNT o de la FAI quienes llamaban a asambleas generales en los villorrios y pugnaban por la colectivización. [...] En estas asambleas, la gente voluntariamente ofrecía la tierra, instrumentos y ganado que poseyera. A estos se añadía la tierra que se hubiera expropiado a los grandes terratenientes. "Las personas que no tuviesen nada que entregar a la colectividad eran admitidas con los mismos deberes y derechos que el resto" . Rápidamente, casi los dos tercios de la tierra en las áreas controladas por las fuerzas anti-fascistas, habían sido tomadas y colectivizadas. En total, cerca de cinco o siete millones de personas estaban involucradas.



En ocasiones el avance de las columnas de milicianos de la Confederación Nacional del Trabajo propiciaba las colectivizaciones, siguiendo la tesis de que guerra y revolución eran inseparables.

¿Habéis organizado ya vuestra colectividad? No esperéis más. ¡Ocupad las tierras! Organizaos de manera que no haya jefes ni parásitos entre vosotros. Si no realizáis eso, es inútil que continuemos hacia adelante. Tenemos que crear un mundo nuevo, diferente al que estamos destruyendo.





Organización[edit]

En Aragón se formaron colectividades agrarias que se estructuraban por grupos de trabajo de entre cinco y diez miembros. A cada grupo de trabajo, la colectividad le asignaba un trozo de tierra para trabajar del que era responsable. Cada grupo elegía un delegado que representaba sus opiniones en las reuniones de la colectividad. Un comité de gestión era responsable del funcionamiento cotidiano de la colectividad. Este comité se ocupaba de la obtención de materiales, efectuaba intercambios con otras áreas, organizaba la distribución de la producción y se encargaba de las obras públicas que fuesen necesarias. Sus miembros eran elegidos en asambleas generales en las que participaban todos las personas que integraban la colectividad.

Bibliografía[edit]

Véase también[edit]

Categoría:Conceptos Categoría:Federalismo Categoría:Revolución española