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Latest revision as of 21:53, 29 April 2011

A lo largo de la historia han existido un sin número de pensadores anarquistas. Todos y cada uno de ellos han escrito ensayos sobre la anarquia y su funcionabilidad en la sociedad, obviamente visto de acuerdo a los contextos políticos y sociales de la época en que fueron escritas. Es asi que hubieron un Bakunin, un Malatesta, un Kropotkin, un Gonzales Prada, un Godwin, un Proudhon, etc. entre los mas conocidos así como un millar de teorías y ensayos de pensadores que pasaron inadvertidos a lo largo de la historia ya sea por su temprana partida o por la destrucción de sus escritos por parte del poder y que solo pueden llegar a nosotros hoy en día por medio de otros pensadores que rescataron sus ideas.

Seria bastante épico citar todas las teorías anarkistas dentro de este capitulo, así como criticarlas y exponerlas de forma entendible para usted señor lector, por lo que esa tarea queda bajo su conciencia. Tampoco se podría hacer una discriminación de “las mejores teorías anarkistas”, puesto que como se ha dicho, el anarkismo es una idea política de carácter dinámico y cada teoría esta basada en un contexto social y político distinto al de otra, debido a los innumerables cambios que ha sufrido la sociedad en el transcurso del tiempo; y si bien, todas tratan sobre anarkismo (o sobre sus principios mejor dicho, y las derivadas que de éstos puedan salir), cada una retoma de forma separada problemas distintos. Es así como Malatesta puede rescatar el tema de las cárceles como la peor herramienta para la reformación del crimen, y dando la culpabilidad de este mismo a la sociedad y su modo de organización, y por otra parte Luigi Bertoni escribió sobre la organización obrera (y participó de esta en Suiza) o Práxedes G. Guerrero, pensador y combatiente por los derechos de los campesinos y al que se le debe la frase: "Vale más morir de pie que vivir de rodillas". De pie murió Guerrero, ya que dio su vida por la libertad y los derechos de los campesinos mexicanos.

Como se aprecia, se podría tratar todo un libro exclusivamente de teorías y pensadores anarkistas, pero este capítulo trata de ir un poco mas allá.

Hoy en día,(al menos en esta parte al sur del mundo que le llaman Chile) en parte gracias al arcaico y destartalado movimiento de izquierda, los revolucionarios han adoptado para ellos mismos los mismos errores y costumbres de la izquierda tradicional. Los jóvenes que recién comienzan a asimilar los libros de revolucionarios no entienden que estos fueron creados en espacios físico e históricos completa y absolutamente diferentes a los que se viven hoy en día. Que las estrategias de lucha estaban enfocadas a relaciones sociales que hoy casi no existen así como a espacios geográficos hoy en día devorados por el capitalismo salvaje. Lo que cuesta hacer entender es que si bien, las lecturas nos pueden dar reseñas e incentivarnos frente a ciertos temas, no son ni por mucho los caminos científicamente comprobados como correctos y por lo tanto, requieren ser leídos con cierta crítica en comparación al contexto político y social que tenemos hoy en día.

Muchos de los libros de pensadores anarkistas (por no decir que casi todos) fueron hechos hace mas de 50 años y por ende no cuentan con estrategias que abarquen las nuevas tecnologías (Internet, telefonía pública y móvil, cámaras fotográficas desechables, etc). Debido a ésto es necesario formarse políticamente por medio de las esencias de pensadores anarkistas y sus teorías, pero a la vez, ir formando teorías nuevas, de carácter netamente político, que sean capaces de acoplarse de forma cabal en la sociedad a la que aspiramos llegar, una sociedad que, en 50 años, ha cambiado mucho más de lo que cambió en los últimos 100.

Las teorías anarkistas tienen su importancia en el dinamismo que estas mismas llevan implícito a lo largo de los tiempos, y en ningún caso en los contenidos de las mismas cuando estos son tomados de forma dogmática por los anarkistas que pretenden llevarlas a cabo. El anarkismo ha podido formarse en la historia gracias a la constante preocupación por la información transversal que llega a sus filas y con ésta, poder formar nuevas estrategias y formas de lucha que se acomoden a los tiempos que si viven.

Sin este concepto básico jamás se hubiera formado un F.O.R.A. en la Argentina de principios del siglo XX, o una potente organización obrera (la de los relojeros)en Suiza durante el siglo XIX y principios del siglo XX, mucho menos una CNT, CGT, o la misma sociedad de la igualdad acá en chile durante el periodo de 1850 fundada por Francisco Bilbao.

Es necesario entender y comprender que la única forma de lograr moverse por entre medio de esta sociedad es con estrategias que se acomoden a ésta, y la única forma de hacer estas estrategias es comprendiendo a cabalidad el funcionamiento y el cuerpo de dicha sociedad. Es así como no sacaremos nada con seguir al pie de la letra las viejas teorías de antaño las que si bien, pueden (y deben) ser una obligatoria formación política, no pueden ser sino mas que una directriz u horizonte frente al tema que se está tratando: la necesaria creación de nuevas formas de organización y estrategias de los movimientos sociales y anarkistas para poder tener una real participación y posicionamiento dentro de las coyunturas sociales y, más aún, dentro de una sociedad en constante renovación y cambio.

Si nos estancamos en trampas de tiempo, lo más seguro es que nos pasen por arriba, y lo poco o nada que se ha hecho, se transforme en la misma basura que hoy en día transmite y proclama la izquierda tradicionalista la cual ha llegado a caer incluso en la inconsecuencia.

Los pensadores anarkistas y sus teorías, son y deben ser un constante material de estudio y autoformación, pero a la vez, éstas deben incentivar el proceso de autocuestionamiento y autocrítica necesarios para cumplir las metas propuestas. Así también, los ejemplos de luchas concretas anarkistas (desde las revoluciones sociales hasta la resistencia en ocupas y ateneos libertarios) a de ser una educación a la par con el de las teorías, y las mismas teorías han de ser un estudio a la par con las acciones y trabajos libertarios.

La única forma segura que tenemos para aprender nuevas formas de lucha, es cometiendo nuevos errores. Eso es trivial, pero tener la humildad de aprender de ellos y la convicción para seguir adelante y no frustrarse. Mantener un ritmo concreto entre la acción y la teoría y estar siempre atentos a los cambios que tiene la sociedad y el estado. Sobre todo a los cambios y estrategias de este último, puesto que se da la casualidad que cuando han habido oportunidades de posicionamiento, creación y práctica de nuevas estrategias de lucha y en definitiva, coyunturas anarkistas, ha sido justo cuando hemos sido capaces de prever las acciones del estado y por ende, estar preparados de antemano ante cualquier acción o cambio de política de este.

En consecuencia, no es difícil notar los problemas que atraviesan hoy en día las luchas y movimientos sociales (incluidos los anarkistas), puesto que esto es fácilmente visible en los trabajos de bases y en el accionar mismo de dichos movimientos. Lo que si resulta bastante difícil es aceptar el hecho de que la mayor parte de las estrategias de antaño, si bien en la lectura son viables, hoy en día no cuentan ni con la disposición por parte de la población ni con el contingente necesario, por parte de los ejecutores, para llevarlas a cabo. Esto quizás ocurre por el alto grado de fanatismo arraigado en el activismo hacia los grandes pensadores o por el mísero, más no menor, orgullo revolucionario formado por los creditivismos y protagonismos del accionar mismo de la gente. Dicho de otra manera, el orgullo pesa más en el hecho de ser el protagonista de los hechos, que el de ser parte de los hechos mismos, sectarizando y marginando las buenas ideas, cerrándolas así en un ínfimo cúmulo de personas.

El hecho mismo de que pensadores hayan creado nuevas ideas políticas o nuevas estrategias de organización y lucha a lo largo del tiempo, no debiera ser la causal de la emancipación de fanatismos estúpidos, sino que debieran ser la iniciativa para que otras personas pudiesen adecuarse y comprender su entorno social y político y así, quizás, amoldar esas estrategias de lucha y organización a su propio entorno; tener la capacidad y claridad de, que si éstas no son factibles o realizables, hacer ver y sentir la prioridad de crear nuevas estrategias para estos nuevos entornos políticos y sociales, ocupando para ésto, todas las herramientas con las que se cuentan en dichos entornos y no discriminando la ayuda o aporte que, otros individuos o colectivos de gente, puedan entregar a dichas empresas.

Es necesario estar en un constante aprendizaje. Saber por qué ocurren las cosas a nuestro alrededor y por qué es que hay gente que las legitima, no siendo éstas beneficiarias directas de ellas. Aprender como funciona la sociedad (tanto desde un punto poblacional hasta un punto enemigo), tener siempre presente que estamos en un tiempo en que todos los sucesos ocurren extremadamente rápido y de forma fugaz y que por ende, si no estamos atentos, pues nos pueden pasar la bala por la boca. Por eso es que urge la aparición de nuevos pensadores con ideas frescas, pero esto no puede ser posible sin antes una minuciosa observación de la sociedad y su dinámica, así como un minucioso análisis de sus cambios y de su estructura, pero aún así, nada de esto sirve de algo, si no se les enseña ese mismo análisis y observación a la población en si y con esto formar el debate, este último, una de las mejores herramientas (cuando es bien empleado) para ocupar y rescatar la información de una manera transversal y así poder de la mejor manera plantear los nuevos y frescos caminos de luchas.

Si es que llegásemos a ser (nosotros como anarkistas), algún día, tan dinámicos (o más) como lo es la sociedad hoy en día, podremos plantear de la mejor manera la esencia de la teorías de antaño junto con las nuevas, pero de una manera mucho mas factible y por ende, vista con ojos igualitarios por el activista y por el poblador... de ser así, este poblador, pronto pasaría a ser activista, comenzando así un circulo vicioso que pudiese dar un giro a la constante, pero desgastada, lucha anarkista.

Los pensadores de antaño y sus teorías no son en ningún caso ídolos o gloriosos mártires. Son de por si personas normales, pero que pudieron ver mas allá de lo que les mostraban los poderosos; al ver mas allá pudieron entender mejor la situación en que estaban; al entenderla mejor pudieron enfrentarla mejor, con estrategias que las fuerzas de represión no conocían y por ende, no sabían como enfrentarlas.

Los grandes pensadores de antaño no son por ningún motivo figuras a seguir. Nada más fueron las personas que, en el momento en que las cosas se comenzaron a estancar, pudieron hallar esa salida para que nosotros hoy en día estuviésemos acá... sus estrategias son obsoletas, pero su ejemplo es algo tácito y vigente.


Fuente: http://www.hommodolars.cl/e107/content.php?review.53

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