Empresa autogerenciada (fragmento)
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Del ensayo Autogestión (pg. 44), de Paulo Peixoto de Albuquerque
[editar] Autogestión y empresa autogerenciada
La autogestión como modelo organizacional y de gestión. En este sentido, una empresa autogerenciada es una organización productiva sobre la cual la última instancia del poder de decisión pertenece exclusivamente a sus trabajadores y es compartido de forma igualitaria entre todos ellos, no importa cuál sean sus calificaciones o sus aportes en capital.
La mayor parte de los economistas de la autogestión y, en todo caso, los de la tradición neoclásica agrega un segundo elemento al nudo central de la definición: la ganancia neta, luego de la deducción de los gastos de explotación, de la reducción del capital y de los impuestos eventuales, es dividida entre los trabajadores de acuerdo a ciertas reglas (Defourny, 1988).
Entonces, hablar de autogestión nos remite a aspectos diferentes (positivos y negativos), tanto en lo que se refiere a la gestión como a las consecuencias económicas del emprendimiento, que son necesarios aclarar:
Capacidad productiva
- (+) se amplía la capacidad productiva de los trabajadores, debido al ambiente más democrático; experiencia profesional mejor conservada en la empresa; reducción de la rotación de los trabajadores;
- (-) la participación en la gestión, en la propiedad y en los beneficios engendra una mayor acumulación de capital humano, porque los trabajadores son más estimulados, tanto desde el punto de vista moral como material, pero la participación de los trabajadores en la gestión reduce la capacidad productiva, ya que ésta deja de lado a dos atributos esenciales de los dirigentes: su autoridad y su poder discrecional;
Incentivos
- (+) los trabajadores cuidan la calidad de su producción porque tienen una percepción más positiva de su trabajo, un sentido elevado de sus responsabilidades y el deseo de aumentar sus rendimientos, determinados por la productividad de la empresa;
- (-) en la discusión de los procesos autogestionarios no queda claro cuáles son los estímulos más efectivos; en todo caso, queda implícito que, dependiendo de cómo se organiza el trabajo, los estímulos materiales o de participación abren posibilidades para una política de emulación y manipulación;
Identitificación con la empresa
- (+) la implicación personal del trabajador sobre la productividad de sus compañeros es mayor porque desaparece la confrontación tradicional entre patrón y empleado; en este caso, la presión del grupo corresponde a un proceso de vigilancia mutua que reduce el ausentismo y castiga la pereza y el desperdicio;
- (-) hay que tener en cuenta que, en el marco de un trabajo en equipo, la medición de la productividad individual es muy difícil;
Eficacia organizacional
- (+) aumenta la eficacia organizacional. Un ambiente participativo facilita la comunicación y ésta, a su vez, favorece la identificación de ineficacias organizacionales que los trabajadores no estarían necesariamente interesados en identificar en un contexto no cooperativo. Capacidad de flexibilidad: horarios, condiciones de trabajo, reducción de costos de supervisión y de vigilancia;
- (-) un espacio productivo autogestionario remite a ambientes de incertidumbre.

