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Anarquía.1

De Anarcopedia

Anarquismo para principiantes

Anarquía.1
por Fabricio Tedel [1]

La palabra 'anarquía' (del griego an-arco, regido por nadie) es a menudo usada para definir caos social, gobierno inconstitucional, o dominación por rivalidad de pandillas. Definitivamente no son los anarquistas los que la usan así. Los anarquistas abogan por la anarquía en el sentido de que nadie sea el jefe coercitivo de nadie, entendiendo como coerción el imponer una voluntad por la fuerza. El anarquismo considera legales todos los actos y acuerdos siempre que sean suscritos de forma voluntaria, no obligada por la fuerza.

Los dos axiomas éticos y lógicos del anarquismo son: la autopropiedad del individuo y la acción no coactiva. Esto quiere decir que el o la anarquista respeta y defiende la vida, libertad y bienes legítimos de todo individuo, y considera este derecho el fundamento de su filosofía de libertad, siempre que lo ejerza sin agresión ni fraude.

El anarquismo proviene de la convicción de que el propósito de la sociedad es incrementar las oportunidades individuales, vía acción humana o interacción libre. Para un individuo totalmente aislado, la opción sería, o bien hacer lo que es necesario para permanecer con vida, o morir. En una sociedad saludable, cada individuo hace uso de los otros, y viceversa, y así la libertad de elegir se incrementa.

Toda cooperación voluntaria es saludable, en el sentido de cumplir el propósito de la sociedad: beneficiar a los individuos que cooperan. La organización o la institución es saludable, siempre y cuando la gente haga lo que quiere, y no sea forzada por alguna organización a hacer algo que no desean hacer. El liderazgo es saludable, siempre y cuando sea liderazgo en el sentido de innovar lo que otros libremente copian, o de aceptar voluntariamente la guía de alguien, y no 'liderazgo' como un eufemismo de ser el jefe coercitivo.

Las instituciones no saludables socialmente son aquellas que van contra el propósito de la sociedad, forzando a una o algunas personas a actuar contra su voluntad. Los anarquistas quieren orden voluntario, y sostienen que sólo este es ético y sostenible, y que el orden involuntario es antiético y a la larga conlleva desorden. Por ello se oponen a todo tipo de institución coercitiva, incluyendo Estados (limitados o de bienestar), ejércitos, esclavitud, pistoleros o mafias, armas de destrucción masiva, patriarcado, matriarcado, teocracia, y gobiernos revolucionarios.

Claro que, nadie espera un cambio de un mundo lleno de gobiernos a un mundo sin gobierno de la noche a la mañana. Debe haber un periodo de transición, y ese periodo de transición es ahora. Aunque no necesitamos preocuparnos completamente por los problemas que enfrentaríamos como sociedad libre de coerción, vale entenderlos. Es obvio que la sociedad en que vivimos es más coercitiva de lo necesario, entonces hagámosla un poco menos coercitiva de lo que en otro caso sería.

Hoy en día existen condiciones para un posible y necesario neoanarquismo, capaz de reconocer sus antecedentes históricos, pero sobretodo capaz de diseñarse a sí mismo a partir de principios eto-políticos claros y de la historicidad contemporánea que lo marca de cabo a rabo. Hay aquellos que pretenden tener las mismas miras que los anarquistas, quienes piden estar en puestos de poder para acelerar la transición. Esos son impostores. No se puede deshacer la coerción por medio de la coerción. El anarquismo se opone a los jefes y gobiernos coercitivos de cualquier tipo.